podría llevarse una sorpresa.
William McChesney Martin, el presidente de la Reserva Federal de EEUU que más tiempo ocupó el cargo, señaló que le correspondía a la Fed “llevarse el ponche justo cuando la fiesta comienza a animarse”. Después de seis extraños meses en los que nadie se ha preocupado por los tipos de interés de la Fed, su actuación vuelve a ser el centro de preocupación del mercado. Esto, al menos, es un claro indicio de que la vida en los mercados está volviendo a la normalidad.
Los datos de la semana pasada sobre el empleo en EEUU renovaron la preocupación sobre su política. Excluyendo el sector agrícola, se destruyeron 345.000 puestos de trabajo, cuando los mercados esperaban que más de 500.000 estadounidenses perdieran su empleo.
La rentabilidad de los bonos a 10 años, sensible a las previsiones a corto plazo para los tipos de interés, aumentó más de 0,40 puntos porcentuales.
Los precios de los futuros de los fondos de la Fed daban a entender prácticamente la certeza de que la institución subiría los tipos al menos hasta el 0,5% a final de año. Previamente habían apostado por que se mantendrían casi con total seguridad en mínimos históricos a lo largo del año. La bolsa cayó ligeramente, debido tal vez a este temor sobre los tipos de interés.
En lo que al mercado se refiere, los datos sobre el empleo eran un claro indicio de una incipiente recuperación, y suponían un cambio en los cálculos sobre la actuación de la Fed.
Pero existen motivos para la preocupación. Primero, nadie puede relacionar la palabra "fiesta" a la situación actual de la economía. La tasa de paro aumentó más de lo previsto, hasta el 9,5%. En el mes de mayo se produjeron más despidos que durante el peor mes de cualquiera de la dos recesiones anteriores, y, además, estos datos podrían someterse a una revisión.
Así que la “ponchera” no parece una analogía apropiada para la actual política monetaria de la Fed. Se parece más a una bebida energética, o incluso a una jeringuilla de esteroides anabólizantes. En algún momento tendrá que reducir la dosis, o afrontar la inflación. Pero aún parece demasiado pronto para asegurar que ese momento llegará en el plazo de seis meses.
Publicado el 09-06-2009 , por John Authers | FT
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