Otras crisis

Para muchos, esto de vivir en crisis es una novedad pero lo cierto es que en los comienzos de la economía moderna (allá por finales del año 1800 y comienzo de 1900) teníamos un par crash de los grandes cada década, con lo cual parece que si bien los ciclos no han desaparecido, hemos logrado que cada vez más largos. Así que para consolarnos por el mal ajeno y el mal pasado, vamos a hacer un repaso a las grandes crisis de la historia en orden descendente de magnitud

El pánico de 1907

El cuarto “pánico” en 34 años, el Pánico de 1907, fue provocado por los sospechosos habituales: la superexpansión y la especulación. La bolsa se hundió en marzo, y un segundo hundimiento en octubre provocó una gran demanda de fondos en los bancos y en cada entidad fiduciaria de Nueva York, provocando en gran medida que el Banco Nacional de Norteamérica quebrara. La Secretaría del Tesoro de EEUU -con la excepcional ayuda de J. P. Morgan y algunos altos ejecutivos- aportó rápidamente dinero federal y una “redirección” financiera creativa. La confianza en el mercado se había restaurado en febrero de 1908, y en mayo, el Congreso aprobó la ley Aldrich-Vreeland, que creó la Comisión Monetaria Nacional. Esta recomendaría más tarde la Ley de la Reserva Federal en un esfuerzo para evitar posibles pánicos antes de que perjudicaran gravemente a la economía.

El Error de diciembre - 1994

También conocido como la Crisis del Peso Mexicano. El error de diciembre es el resultado de la urgente necesidad del Gobierno mexicano entrante de corregir los graves errores que había cometido la administración saliente.

El año previo al “Error” se caracterizó por una tormenta política que asustaría a cualquier inversor: un alzamiento rebelde en Chiapas, rumores de corrupción en la cúspide del gobierno y varios asesinatos políticos en sólo unos meses, entre otros conflictos. La administración del presidente entrante, Ernesto Zedillo, no encontró otra opción que devaluar el peso, una decisión que provocó que el dinero líquido huyera tan rápida y radicalmente del país que casi convierte en moroso al gobierno mismo.

Las consecuencias, tal y como cuentan en la wikipedia fueron bastante duras.

Los negocios mexicanos que tenían deudas en dólares, o que se confiaron en comprar suministros de Estados Unidos, sufrieron un golpe inmediato, con un despido masivo de empleados y varios suicidios producto de la tensión de las deudas. Negocios cuyos ejecutivos asistieron a las reuniones en las oficinas del entonces presidente Zedillo se ahorraron la pesadilla de la crisis - ya que fueron advertidos, compraron rápidamente una inmensa cantidad de dólares y renegociaron sus contratos en pesos. Para empeorar la situación, el anuncio de la devaluación se dio a mitad de semana en un miércoles, y durante el resto de la semana los inversores extranjeros huyeron del mercado mexicano sin que el gobierno hiciera ninguna acción para prevenirlo o desalentarlo hasta el siguiente lunes cuando ya todo fue muy tarde.

La crisis económica de Argentina - 1999

Los años ochenta fueron una época difícil para Argentina: la dictadura militar, la debacle de las Falklands (Malvinas), la depresión económica y la hiperinflación. Su deuda creció durante los noventa y, junto con la corrupción, el país se sumió en una recesión total en 1999, que parecía no poder responderse con políticas económicas. Como era de esperar, los inversores perdieron la confianza, y una drástica demanda de fondos en los bancos obligó al gobierno a congelar las cuentas bancarias durante un año entero, permitiendo sólo exiguas retiradas de fondos. Tras las manifestaciones llegaron los disturbios violentos y finalmente la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Los dos gobiernos siguientes no pudieron enderezar la economía y numerosas empresas públicas y privadas se declararon o estuvieron a punto de declararse en quiebra. El tercer gobierno, liderado por Néstor Kirchner, consiguió finalmente estabilizar la economía.

La hiperinflación alemana - 1918-24

En 1914, el tipo de cambio entre el dólar estadounidense y el marco alemán era de aproximadamente 1 a 4. En 1923, el tipo se había disparado de 1 dólar a 1 billón de marcos. Normalmente, la idea de tener tanto dinero que tienes que llevarlo en una carretilla suena bien, pero no cuando apenas sirve para comprarte una barra de pan.

Tras la 1ª Guerra Mundial, los “ganadores”, que culpaban a Alemania de haber iniciado la guerra, se propusieron castigar a Alemania y le exigieron una compensación económica por el coste de la guerra. Desgraciadamente, Alemania tenía pocas tierras, bienes o metales preciosos para respaldarlo, y su moneda perdió valor día a día. ¿Cuál fue la solución? Alemania arrancó las imprentas hasta producir un billón de marcos. Emitieron Rentenmarks, que reemplazó al Reichsmark en 1924. La hiperinflación llegó a su fin, pero no sin antes amargar a una generación entera de alemanes, y una de Austria especialmente cabreada y über racista.

Souk Al-Manakh - 1982

El mercado de valores Souk Al-Manakh de Kuwait era una Bolsa alternativa y no del todo legal, sobre todo comparada con la Bolsa oficial del país. Sin embargo, muchos nuevos inversores no tenían apenas acceso al mercado legal, que estaba controlado en gran medida por las grandes familias adineradas, así que empezaron a invertir en el Souk Al-Manakh. Las transacciones se hacían básicamente mediante cheques posfechados; hecho que creó un castillo en el aire que pronto se derrumbaría. Miles de inversores poseían crédito libre, en forma de cheques posfechados o pendientes de cobro, que ascendía a unos 94.000 millones de dólares. En realidad, el dinero nunca existió y sólo dos bancos (uno comercial) sobrevivieron al desplome. El gobierno kuwaití intervino, y cuando apenas había empezado a cambiar las cosas, Irak invadió el país en 1990. El lado positivo es que, en el mercado de divisas actual, el dinar kuwaití posee el valor más alto de entre todas las divisas nacionales.

Lunes Negro - 1987

¿Por qué el lunes 19 de octubre de 1987? ¿Por qué un derrumbe total del mercado bursátil? ¿Cómo pudieron desaparecer 500.000 millones de dólares de la Bolsa de Nueva York? Muchos años después, no hay aún una respuesta clara, básicamente porque hubo muy pocos indicadores de lo que iba a pasar. Cualquiera que fuera la causa, los mercados bursátiles de todo el mundo tuvieron que tragárselo: a finales de octubre de 1987, la Bolsa australiana cayó un 41,8%, la de Canadá se hundió un 22,5%, la de Reino Unido un 26,4% y la de Hong Kong cayó un ridículo 45,8%. Una conocida teoría achaca el desplome a la contratación programada inmediata y a la creciente influencia de los ordenadores en Wall Street, pero sigue habiendo un acalorado debate. Lo que es seguro es que mucha gente se arruinó muy, muy rápido. Seguro que Droblo nos puede contar algo

La crisis financiera de Rusia - 1998

La corrupción, la falta de reformas económicas efectivas, la devaluación del rublo y la inestabilidad política hundieron a Rusia en una grave crisis financiera al final del milenio. Además, como exportador de la tercera parte de las reservas mundiales de petróleo y gas natural, Rusia se vio aún más perjudicada cuando los precios cayeron. Cuando los inversores quisieron sacar su dinero del país, los bancos estaban tan dañados que incluso un crédito del FMI fue insuficiente. La crisis perjudicó a países como Ucrania y República Checa y golpeó directamente al Dow Jones, que sufrió una de las mayores caídas porcentuales de su historia.

La crisis financiera de Asia Oriental - 1997

El llamado “milagro económico asiático” se tornó en desastre cuando en julio de 1997 los inversores hicieron lo que hacen tan bien: perdieron la confianza, especialmente en las divisas. Las altas tasas de rendimiento hacían atractivos los mercados asiáticos, pero cuando EEUU intentó detener su propia recesión bajando los tipos de interés, se hizo más atractivo y como consecuencia, hizo que los mercados asiáticos parecieran demasiado arriesgados. Entonces se produjo un efecto dominó, que empezó en Tailandia y se extendió por Filipinas, Hong Kong, Indonesia y Malasia entre otros, desencadenando una crisis global sin precedentes. Los mercados asiáticos, que habían disfrutado de cierta prosperidad, fueron vapuleados: el de Tailandia se hundió un 75%; el de Hong Kong, un 23%; y el de Singapur, un 60%. Ni un solo mercado en el mundo permaneció intacto.

El martes negro - 1929

El 29 de octubre de 1929, 10.000 millones de dólares (unos 95.000 millones actuales) desaparecieron. Tendría más sentido que fuera el martes en números rojos, pero la historia lo ha teñido de negro. En los años previos al martes negro, el Dow Jones hizo millonarios a miles de personas. La Bolsa se convirtió en un hobby para muchos inversores ignorantes que no sabían nada sobre cómo funcionaba el mercado de valores, pero que aun así estaban dispuestos a volcar todo su dinero en acciones de empresas (muchas fraudulentas) de las que no sabían nada. Tiene narices, justo lo que pasa ahora….

Cuando el gobierno intervino para intentar calmar las cosas subiendo los tipos de interés, cundió el pánico. Los inversores estaban desesperados por liquidar sus acciones, pero el dinero era una ilusión que creó inmediatamente una pobreza inimaginable. Desgraciadamente, los bancos también invirtieron en acciones, lo que provocó una masiva demanda de fondos debido al pánico, lo que sumió a los bancos en la insolvencia y la quiebra. El país fue golpeado por la Gran Depresión, y tras él, gran parte del mundo. Como era de esperar, hubo que recurrir a una guerra para devolver a muchos de estos países cierta apariencia de prosperidad económica.

La crisis del petróleo de 1973

Tras años de haber sido rearmado por Occidente por su petróleo, los miembros modestos de la OPEP se espabilaron: en medio de la guerra del Yom Kippur, que enfrentaba a Siria y Egipto con Israel, la OPEP utilizó el petróleo como arma contra aquellos que apoyaban a Israel, estableciendo un embargo del crudo árabe. El precio del petróleo subió mientras que la producción se detuvo, especialmente a EEUU y Holanda. El embargó sólo duró cinco meses, pero los efectos aún perduran: los estados miembros de la OPEP alcanzaron un nivel de riqueza inalcanzable unos pocos años antes; en seis semanas, las acciones de la Bolsa de Nueva York perdieron 97.000 millones de dólares; los fabricantes de coches japoneses empezaron a responder a los “derrocha-gasolina” americanos con coches más pequeños, dándoles una gran porción del mercado; EEUU limitó por ley la velocidad a 55 millas por hora (unos 90 km/h) en un esfuerzo para ahorrar petróleo; y, en 1977, el presidente Carter creó la Secretaría de Energía, que rápidamente desarrolló la reserva estratégica de petróleo de EEUU (explotada por George W. Bush cuando el precio del petróleo se disparó).

“¿Es éste el fin del dólar?”

Los policías aduaneros de Chiasso ven muchos contrabandistas y maletas con doble fondo, pero nadie había visto algo así en la ciudad, que se encuentra en la frontera entre Italia y Suiza. Atados frente a la policía, en la estación de tren, se encontraban dos hombres japoneses con una maleta detrás, que contenían un botín inigualable. Oculto tras el fondo de la maleta, se encontraban unas hojas de papel inimaginables. Los documentos eran aparentemente bonos emitidos por el gobierno estadounidense con un valor nominal de unos increíbles 134.000 millones de dólares.

¿Cómo es posible que estos hombres, que al principio se negaron a identificarse, se encontraran allí intentando subirse al tren a Suiza llevando bonos por un valor superior al producto interior bruto de Singapur? Si los bonos fueran auténticos, esta pareja sería el cuarto acreedor de Estados Unidos, por delante de Reino Unido y detrás de Rusia. Poco después de que la historia se extendiera más allá de la región italiana de los lagos la semana pasada, empezaron a aparecer una multitud de teorías conspiratorias. Pero una resonó más que las demás: los dos hombres eran agentes del ministerio de finanzas japonés que se encontraban en el país por la reunión del G8, haciendo un viaje subrepticio a Suiza para vender una pequeña parte de la montaña de bonos estadounidenses amontonados en las cámaras acorazadas de la tesorería japonesa.

Resultó que unos funcionarios estadounidenses confirmaron la semana pasada que los bonos eran falsos. Los hombres, al parecer, no eran más que unos estafadores ambiciosos. Pero muchos son escépticos. Falsa o no, la historia destaca un punto importante sobre la economía mundial en la actualidad: que la tensión y la paranoia que rodean el destino del dólar americano han alcanzado un nuevo récord. La historia está en el núcleo de la gran pregunta: ¿Seguirán apoyando al dólar los bancos centrales de Japón, China y demás países incluso tras la peor crisis financiera de la historia moderna, o lo abandonarán debido a la pérdida de EEUU de su hegemonía económica?

Las necrológicas del dólar no son algo nuevo. En los setenta y ochenta, muchos predijeron su desaparición, aunque en aquel momento el principal rival era el yen japonés. En los años previos a la crisis, algunos economistas e inversores como Peter Shiff y George Soros se alinearon para declarar la desaparición del dólar como moneda de reserva mundial. A finales de los noventa, la creación del euro dio razones a los escépticos del dólar, y sin duda la moneda europea ha adquirido mucha importancia en su primera década.

Ahora, tras el hundimiento del sistema financiero global, aquellas voces de alarma son aún más fuertes, y más difíciles de callar. En estos días se oyen amenazas que vienen de los que realmente tiene el poder de cambiar algo. Primero vino hace un par de meses un documento de Zhou Xiaochuan, el gobernador del Banco Popular de China, postulando la idea de introducir los DEG, derechos especiales de giro (una especie de divisa internacional del FMI), como moneda de reserva internacional. Estos avisos se repitieron con más fuerza cuando el presidente ruso Dimitri Medvedev declaró la semana pasada que el mundo necesita nuevas monedas de reserva aparte del dólar.

Ciertamente, el dólar está sufriendo. Desde 2002, su tasa de cambio efectiva (calculada contra una cesta de otras monedas) ha caído más de un cuarto, de 112 a 81 puntos. En el mismo período, también ha bajado la proporción de dólares que poseen los gobernadores de reservas de los principales bancos centrales. Según los datos del FMI, las reservas confirmadas de dólares que poseen los gobiernos, desde Pekín a Tokio pasando por Londres y París, cayó del 71% de las reservas al 64,5% entre 2002 y 2008.

Sin embargo, descubrir qué está pasando realmente en el mundo de las reservas de divisas es más un arte que una ciencia. Por ejemplo, los datos de abril parecían sugerir una caída en las reservas de China de bonos del Tesoro estadounidense, algo a lo que se aferraron en seguida los “apocalípticos del dólar”. Pero de acuerdo con Brad Setser, del Consejo de Relaciones Internacionales, el país sólo estaba reajustando su cartera de hacienda, no liquidando partes de ella. En un mundo tan opaco, es normal que no desaparezcan las teorías conspiratorias sobre aquellos contrabandistas japoneses.

Aún así, para el Secretario de Hacienda estadounidense Tim Geithner, quien ha heredado el rol de sus predecesores de guardián del dólar, las dificultades del dólares han hecho que le sea más complicado repetir el mantra de que “cree en un dólar fuerte” con la cabeza bien alta. De hecho, cuando este mes intentó insistir en que “los activos financieros chinos estaban muy seguros”, provocó carcajadas entre los asistentes a su conferencia en una universidad de Pekín.

No estaba buscando las risas, pero es fácil ver la ironía de la situación. Si hubiera una lista de acciones que se pueden tomar para debilitar una moneda, EEUU (junto a la mayoría de países desarrollados) la habría seguido palabra por palabra. Ha reducido los tipos de interés a casi cero; ha introducido cuantitativa y fácilmente dinero directo a la economía; se ha comprometido a gastar millones de dólares en un plan de estímulo fiscal diseñado para sacar al país de la recesión, se ha obligado tácitamente a apoyar a los bancos afectados para que ninguna gran institución pueda hundirse. En circunstancias normales, acciones como estas destrozarían una moneda.

Según Stephen Jen, de BlueGold Capital Management: “La gente se lo está pensando dos veces, no porque no les guste el dólar, sino porque dudan de que sea obvio que los activos estadounidenses sean los más seguro de tener.”

Como todo lo demás, el destino de la moneda depende de cómo gestionen la crisis las autoridades estadounidenses. EEUU mantiene un frágil equilibrio entre la posible deflación al estilo japonés debido al peso de todas sus deudas, y la inflación potencial en caso de que arraiguen todas sus potentes medidas de estímulo económico. Nadie sabe a ciencia cierta a qué lado caerá, pero ninguna sería buena para la moneda, y por extensión, para aquellos que poseen muchos activos en forma de dólares.

China y el resto de bancos centrales principales, que poseen billones de dólares en sus reservas, se enfrentan a un dilema. Cualquier caída del dólar causará una caída del valor de sus inversiones. Incluso aunque quisieran escapar, no parece haber forma de hacerlo sin provocarse a sí mismos daños graves. De hecho, según Olivier Accominotti, doctorado en economía por la universidad de Ciencias Políticas de París, la situación es similar a la que se enfrentó Francia en la década de 1920, cuando trató de reducir sus grandes reservas de libras esterlinas. El Banco de Francia se halló en una “trampa esterlina”, en la que “no podía seguir vendiendo libras sin precipitar un desplome de la libra y la gran pérdida consiguiente que tendría para ellos su intercambio”.

Neil Mellor, del Bank of New York Mellon, ha dicho: “Tenemos una situación en la que Geithner sonríe y no tiene otra opción más que poner a prueba la credibilidad y la estabilidad del sistema económico y financiero estadounidense, mientras los acreedores [como China] le devuelven la sonrisa y le creen, mientras indican a sus directores de reservas que se deshagan de esas cosas”.

Al igual que la política arriesgada llevada a cabo durante la Guerra Fría, es un dilema que se puede aplicar a la teoría de juegos. Las dos partes saben que el dólar se va a debilitar, pero ambos podrían verse afectados si permiten que se desplome al mismo tiempo. “Si tú eres chino, te interesa jugar, porque tienes muchos dólares en juego, pero a largo plazo seguro que querrás reducir tus reservas y diversificarlas en los márgenes”, afirma Mellor.

Aún así, cada semana que pasa, la conjunción de las diferentes señales de alarma para la moneda estadounidense parece evolucionar e intensificarse. Recientemente, la voz de alarma que más fuerte ha sonado ha sido el aumento en rendimientos de sus bonos del Tesoro. Algunos temen que sea una señal del nerviosismo existente entre los inversores institucionales acerca de la gran cantidad de dinero que el gobierno de Obama planea tomar prestado en los próximos años. Es probable que la reunión de la Reserva Federal de la semana que viene sea observada atentamente por todos aquellos que tengan algo en juego, ya que el banco central indicará si está planeando introducir más dólares de nueva creación en la economía.

Mientras que el debate se fija en el dólar, los problemas centrales son más profundos. El destino del dólar está entrelazado con el de la economía global. EEUU está a punto de perder su estatus de superpotencia económica, ya que por lo menos tendrá que compartirlo con China en los próximos años. Ostentar ese puesto conlleva importantes responsabilidades, ninguna de las cuales es más simbólica que proporcionar la moneda de reserva mundial, la moneda con la que se valoran las principales materias primas, y de facto, la unidad internacional de intercambio en comercio y finanzas.

Esta posición la ocupó la libra esterlina durante las primeras oleadas de globalización de la era victoriana y las últimas décadas del Imperio Británico. Finalmente, en la época de la 2ª Guerra Mundial, el dólar asumió el cargo. Al principio fue algo englobado en el Acuerdo de Bretton Woods de 1944, que fijaba las demás monedas al dólar, pero aunque dicho sistema desapareció en los sesenta y setenta, el dólar se ha mantenido de facto como la moneda internacional.

En un mundo globalizado, con mercancías transportadas entre cientos de países distintos por miles de empresas distintas, tener un estándar internacional tiene sentido: permite a los comerciantes intercambiar bienes de forma más rápida y eficiente. Puede que no nos demos cuenta de ello, pero la gran mayoría de las transacciones de divisas (especialmente entre países pequeños) incluyen el dólar. Si cambias tus libras por el baht tailandés, en realidad estarás cambiando libras por dólares por baht, independientemente de lo que diga la cabina de intercambio. Incluso los famosos acuerdos de intercambio entre Brasil y China están diseñados no para trastocar estas bases, sino para simplemente suavizar las cosas entre importadores y exportadores.

Sin embargo, una consecuencia del dominio del dólar es que ha sesgado el sistema monetario internacional. A fuerza de tener esta posición privilegiada, EEUU ha podido financiar grandes déficits fiscales y de cuenta corriente, con el gobierno y la gente tomando prestado el dinero a otros países a un tipo de interés bajo. Ha sido capaz de vender bonos del tesoro estadounidense a un tipo de interés que otros países solo podrían soñar, simplemente por su posición de moneda de reserva. Ha tenido a un consumidor cautivo, porque los bonos del gobierno eran un refugio seguro y porque aquellos que deseaban fijar sus monedas contra el dólar y mejorar sus flujos comerciales no tenían otra opción que comprar bonos del Tesoro estadounidense.

Este sistema monetario internacional que se ha transformado desde la década de los sesenta es responsable en gran medida de la crisis en la que está inmerso el mundo. Porque era capaz de pedir prestado a otros países a unos tipos tan bajos sin sufrir el castigo del mercado (en otras palabras, a tipos de interés más altos), que EEUU pudo crear grandes déficits de cuenta corriente que derivaron en una cantidad récord de duda en su economía, que se ha manifestado en forma de crisis financiera.

Ciertamente, como dijo Mervyn King en un discurso de este año; “en el corazón de la crisis estaba el problema identificado pero no resuelto de Bretton Woods, la necesidad de imponer obligaciones simétricas en países que consiguen continuamente superávits de cuenta corriente y no sólo en países que obtienen déficits. De ese fallo a nacido una cadena de acontecimientos que por sí solos no parecían amenazar la estabilidad, pero que juntos han conseguido llevarnos a la peor crisis financiera que podamos recordar.”

Cuando Zhou, del Banco Popular de China, se refirió a los DEG, no sólo estaba cuestionando la preeminencia del dólar; estaba indicando algo mucho más radical: que China apoya los planes para un nuevo acuerdo al estilo de Bretton Woods que gestione los flujos de capital por el mundo. En aquella conferencia seminal de 1944, la idea original de John Maynard Keynes, suavizada por Harry Dexter White de la Secretaría de Hacienda estadounidense, era la de una moneda de reserva internacional, Bancor, fijada contra una cesta de 30 monedas, y que los países fueran penalizados si sus cuentas corrientes se desviaban demasiado tanto en superávit como en déficit. Esta idea está siendo desempolvada ahora de los libros de historia por los funcionarios de los ministerios de economía de todo el mundo, incluido el chino.

Una reestructuración tan radical haría temblar los mercados de divisas, una posibilidad que la hace poco probable. Así que a falta de un acuerdo así, ¿cómo evolucionará el papel del dólar en los próximos años? La respuesta corta es que nadie debería esperar que perdiera su estatus de moneda de reserva a corto plazo. Tuvo que pasar medio siglo para que Gran Bretaña cediera su posición a EEUU, incluso después de haber sido superada en poder económico.

Una posibilidad es que los DEG puedan usarse cada vez más como medio de valorizar activos en las cuentas, pero eso es algo que tendría lugar gradualmente, en el transcurso de algunos años. Pero incluso aunque fuera ese el puente hacia un mundo multipolar, en el que las demás monedas luchen con el dólar por su influencia, llevará un tiempo -quizá 30 años o más, según Stephen Jen. “La gente debería recordar la historia”, dijo refiriéndose a la preeminencia de la libra en la primera parte del siglo XX. “Hay una verdadera ventaja por ocupar el cargo.”

Jim O’Neill, economista jefe de Goldman Sachs, ve los próximos años como “un período de vacío”.

“Los países BRIC [Brasil, Rusia, India y China] están cobrando mucha más importancia, mientras que el G7, incluyendo EEUU, está decayendo, lo que hace que surjan debates acerca del dominio del dólar. El problema es que las divisas de los BRIC son las que importan, pero no te dejarán exportar o usar sus monedas.

El dólar seguirá dominando hasta que no veamos otros cinco años de evidencia de que China es una economía orientada al consumidor que se hace más y más grande, y de que el euro puede tener una segunda década triunfal.”

China ha lanzado algunas indirectas acerca de suavizar su influencia sobre el yuan en los últimos meses, pero son solo maniobras preparatorias. Un segundo paso sería permitir que el yuan formara parte de los DEG, cuyo valor propio está determinado por la cesta de monedas que incluyen el dólar, la libra y el euro. Como añade Jen, hay ciertos prerrequisitos que debe cumplir cualquier aspirante a la corona de la moneda de reserva mundial.

“Debemos preguntar: ¿va Rusia a proporcionar un mercado de activos lo suficientemente líquido, derechos de la propiedad fiables, un estado de derecho, convertibilidad de monedas, etc.? ¿Veremos lo mismo en China? Su tarea es abrumadora.”

Sobre los bonos del Tesoro falsos incautados a los contrabandistas japoneses en la frontera suiza, Jen añade: “Aquí hay una moraleja: no hemos escuchado que alguien falsifique rublos. Probablemente, esto signifique algo”.

Fuente: Euribor

Algunas aclaraciones sobre la dictadura en Cuba

Sin ánimo de provocar, sin ironía alguna y siendo lo más serio que sé ser, que no es demasiado, aquí les dejo a ustedes unas aclaraciones acerca de mi posición sobre Cuba, al calor de la entrada de ayer, que viene a complementar otras entradas dedicadas al asunto: sobre la lamentable posición de IU ante la dictadura cubana, y sobre la propia revolución cubana. Y para ilustrar, el nunca suficientemente bien valorado artículo 5 de la Constitución Cubana, que alguien ha sacado a la luz con la curiosa intención de defender el carácter democrático del régimen comunista de Cuba.
El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista?
1.- Cuba es una dictadura, porque en su constitución y en la realidad, hay un sólo partido político que es la «vanguardia organizada de la nación» y tiene encomendadas las tareas de «organiza[r] y orienta[r] los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista».
2.- Lo anterior significa que al menos hay una razón por la que calificar a Cuba de dictadura: la falta de pluralidad política más absoluta. No es que se haya ilegalizado a un partido que puede recurrir la decisión, e incluso ganarle el pleito al Gobierno, como hemos visto recientemente, y cuyos militantes pueden quemar autobuses alegremente por las calles e incluso matar guardias. No. Lo que se ha hecho es prohibir a todos los partidos políticos, de manera general, impedir sus actividades y autorizar sólo la actividad de uno de ellos, que casualmente es el comunista, que se constituye en «vanguardia organizada de la nación».
3.- Hasta aquí, Cuba es una dictadura como otra cualquiera, incluso con unos niveles de represión bastante menores que los conocidos en muchas otras dictaduras que ha habido en el continente americano. Pero hay otra cosa en el tan citado artículo de la Constitución Cubana que la convierte además en una dictadura de carácter totalitario: es incapaz de concebir la posibilidad de otro sistema que el comunismo. Las dictaduras de derechas suelen entenderse a sí mismas suspensiones provisonales de la legalidad democrática durante las cuales se desata una atroz represión, en ocasiones especialmente sangrienta y salvaje, como fue el caso de la de Chile, pero siempre asume que, una vez resuelto el problema planteado, se restaura la legalidad democrática.
La dictadura cubana, en cambio, no considera otra posibilidad que la sociedad comunista, sea eso lo que sea, que nadie lo sabe, y que la dirección de la nación hasta llegar a ese momento en que tiempo y espacio se funden en un estado catatónico de felicidad plena y obligatoria, corresponde al Partido Comunista. Eso se llama totalitarismo, y por más que formalmente haya procesos electorales en los cuales se elijan candidatos y cargos, no se pueden considerar como democráticamente válidos si esos candidatos no pueden rpesentar un programa que prevea una sociedad diferente a la comunista, que tiene entre sus fines la «vanguardia organizada de la nación».
3.-La existencia de la pena de muerte convierte además al régimen cubano en un régimen despreciable. Soy consciente de que se trata de un razonamiento muy subjetivo, pero considero me parece una verdad elemental que la democracia y la pena muerte, al margen de cualquier otra cosideración, son realidades incompativles, ya que la pena de muerte niega radicalmente algo esencial en cualquier procedimiento judicial democrático como son las garantías. Si no hay posibilidad de corregir el error e indemnizar quien lo ha sufrido -y no lo hay cuando el reo ha sido fusilado, electrocutado o inyectado con letal ponzoña- la prncipal garatía del proceso ha desaparecido. Sólo ya por esto, al margen de cualquier otra cosideración, Cuba, como el resto de los regímenes que mantienen la pena de muerte, es un régimen despreciable.
4.- Que Estados Unidos mantenga la pena de muerte, no convierte en democrática a Cuba; que el Colombia manden los caciques, no convierte en democrática a Cuba; que los etarras denuncien torturas cada vez que no consiguen asesinar a un guardia, no convierte en democrática a Cuba, y así sucesivamente.

"En 2010 empezará la crisis de verdad y será brutal.

Santiago Niño Becerra, nacido en Barcelona hace 57 años, es un hombre que habla claro. Catedrático de Estructura Económica, es profesor en la Facultad de Economía IQS de la Universitat Ramon Llull. Considera que la situación económica mundial va a ir "tendencialmente a peor" en los próximos tres años y que todas las medidas que se están aplicando no van a servir porque responden a un viejo manual que ha quedado obsoleto.

-¿Estamos ya en crisis?

-No, que va. Yo diría que estamos en "precrisis". La crisis empezará a mediados de 2010. Pero es que, además, lo que viene ahora y lo que vendrá no se parece en nada a lo que vivimos en 1993 o en el 2000. Esto es otra película, es una crisis sistémica. De parecerse a alguna cosa, se parecería al "crack del 29".

-¿Por qué es una crisis sistémica?

-Porque la manera como está funcionando el sistema se tiene que cambiar. En 1993 hubo un problema, se inyectó dinero en forma de crédito y se acabó. En 2000, lo mismo. Ahora no. Aplicamos un manual viejo que ya no funciona. Se han agotado las herramientas que se pusieron en marcha como el hiperconsumismo, el hipercrédito o la hiperdeuda y pasamos a otra película…

-¿Cuándo empezó esta "precrisis"?

-En septiembre de 2007 cuando se manifestó el problema de las subprime.

-¿Y hasta cuándo durará?

-Se alargará hasta junio o julio del año 2010. La tendencia dentro de este periodo será a peor. Esto no significa que un día la bolsa suba o que otro baje. En 2010 empezará la crisis de verdad. Caída "a plomo" hasta mediados de 2012. Habrá un hundimiento a nivel económico, y será a nivel mundial.

-¿Qué pasará a partir de 2010?

-Durante el periodo 2010-2012 el nivel de la caída será brutal, terrible. Habrá economías que sufrirán muchísimo, por ejemplo la española, la alemana, la estadounidense o la china. Habrá un periodo de estancamiento hasta 2015 y, a partir de ahí, comenzará un periodo de recuperación muy lento hasta 2018-2020. Estamos hablando de una duración de 10 años, similar a la "Gran Depresión" norteamericana de la década de 1930.

-¿El capitalismo ha llegado a su fin?

-El colapso del sistema capitalista aún no se ha producido. Los sistemas tienen una vida de 250 años. El capitalismo empezó entre 1815 y 1820 y terminará más o menos en 2070. Lo que ahora vivimos es una crisis de ajuste, como ocurrió en 1929. Las características del capitalismo no cambiarán pero el ajuste que se hará será muy importante.

-¿Cuáles son las posibilidades que tenemos para capear el temporal?
-Nada. Esto ha de pasar. Es inevitable.

-¿Pero los ciudadanos no tienen ninguna opción para intentar salir menos afectados?

-Yo siempre recomiendo que si alguien tiene deudas, que no se endeude más. Quien no tenga, que no se endeude y si una persona tiene deudas y dinero ahorrado, que lo dedique a reducir deuda. Otra cosa es que, antes de comprar nada, la gente se pregunte si realmente lo necesita. Que calculen muy bien cuales son las expectativas de sus ingresos y adapten el gasto. Lo que no sea necesario, no es importante.

-¿Habrá muchas empresas que puedan aguantar esta situación?

-No, habrá cierres en cascada. La evolución será cada vez a peor y, a partir de 2010, se acelerará.

-¿La culpa es de los bancos y las inmobiliarias?

-La culpa no es de una persona o de un grupo de personas. Las medidas que se han tomado han llevado al desastre. Pero si estas medidas no se hubieran tomado, no se hubiera crecido como se ha crecido. Y todos hemos estado muy contentos de crecer así.

-¿Habrá bancos que quebrarán?

-Sí, pero aunque un banco haga fallida no pasa nada. El problema es que, dentro de un escenario como el actual, que un banco caiga supone un torpedo a la confianza. El sistema que hemos montado no está atado con cables de titanio, está unido con algo tan intangible como es la confianza que, cuando se rompe, ya no se puede reparar.

-¿Es una buena decisión que los Gobiernos usen dinero público para salvar a las empresas?

-No servirá de nada. Se tiene que hacer porque el modelo dice que es lo que debe hacerse. Esto sirve para tapar un agujero, pero se abrirá otro. Estamos hablando de cifras tan brutales que es imposible tener dinero suficiente para tapar todos los agujeros.

-¿Cómo sabremos que estamos saliendo de la crisis?

-La recuperación se percibirá en el ambiente. El primer síntoma de la recuperación vendrá hacia 2012 porque no iremos a peor. El segundo signo será que algunas personas empezarán a hacer cosas.

-¿El resultado de esta crisis será la aparición de una nueva potencia económica?

-Yo opino que la figura del Estado irá a menos y que las grandes corporaciones tendrán más fuerza. Creo que General Electric es la primera corporación del futuro, es un caso a estudiar. En el futuro habrá más eficiencia, orden, aprovechamiento,…

-¿Grandes corporaciones como las de la película "Rollerball", que planteaba un futuro en el que las grandes corporaciones controlaban el mundo?

-Sí, eso mismo.

Dardos cargados

Todo lo que digo es con sinceridad, así que lo que sigue, también. Ya hemos hablado aquí de esto, pero volvamos: sobre el tema del diálogo social, tengo una duda: cuando se inició / convocó, ¿pensaban los protagonistas / participantes / convocantes que era posible llegar a un acuerdo que satisficiera a todas las partes, o se pusieron de acuerdo para montar un show que durase un par de meses, hasta, más o menos, las vacaciones, a fin de que la ciudadanía viera que algo se estaba haciendo para resolver no se sabe bien qué, aunque los protagonistas / participantes / convocantes tuviesen clarísimo que no iban a llegar a nada porque a nada es posible llegar?.

Si fue lo primero los protagonistas / participantes / convocantes del diálogo son unos benditos ilusos, y no lo digo con terceras, de verdad; si fue lo segundo mejor no digo lo que estoy pensando. Hay otra opción: que si llegaba a algún acuerdo habría foto, y, bueno, más adelante siempre podía ser modificado el acuerdo; por necesidad, naturalmente. Finalmente no se ha llegado a nada (aunque no estaría yo tan seguro de que al final no vaya a salir un conejo de alguna chistera), ¡porque no se podía llegar a nada!.

Vamos a ver, no se pueden, no-se-pueden, aunar tres posturas que son radicalmente dispares porque lo que pretenden son cosas, objetivos, diametralmente opuestos. (‘Tres, no dos’, dice el del fondo; no: tres: los sindicatos y el Gobierno no buscan lo mismo).

No se pueden aunar: a) el mantenimiento de los empleos de la población ya ocupada, b) el aumento de la demanda de trabajo, c) la reducción de costes laborales, d) el incremento de productividad, e) el aquilatamiento / reducción del gasto público, f) la disminución de la presión fiscal. Pretender eso, hubiera sido como pretender, en siglo XVII, que papistas y calvinistas se pusieran a tratar el futuro del Cristianismo. Hay cosas que son físicamente imposibles, y ese pretendido diálogo social lo es … sobre todo ahora.

Porque claro, si se hubiese planteado hace tres años cuando España y el planeta iban bien, a algo se hubiera llegado (hoy se hubiera roto eso a lo que se hubiera llegado, pero esa es otra historia), ¿por qué?, pues porque cuando las cosas van bien, todo son sonrisas y prisas para seguir haciendo negocios y ganando pasta, pero cuando las cosas van mal y peor pintan, los caparazones se endurecen y las cañas se tornan lanzas.

¿Quién lo tiene mejor en esta historia?, la patronal, naturalmente. Saben que viene una debacle, saben que va a sobrar más factor trabajo: a mansalva, evidentemente saben que entre sus huestes la mortalidad va ser elevadísima, pero cuando hablan no piensan en la clase de tropa, sino en quienes van a sobrevivir (solos o arrejuntados, tanto da). Saben que dentro de nada va a haber despido libre, y reducciones de impuestos directos, y bajadas de cotizaciones sociales, y todo lo que se les ocurra, lo saben porque va a llegar de forma natural: cuando el sistema comience a tambalearse y alguien grite ‘¡Sálvense quien pueda!’, se acabó. Insisto: tienen muy claro que muchos de los suyos no van a volver, pero son cosas que pasan, y, a la vez, saben que ellos siempre permanecerán.

¿Sabe todo eso el Gobierno?, pienso que también, pero el Gobierno tiene que dar una imagen muy concreta: ¡y la está dando!. (Y el principal partido de la oposición no sabe de requetearchidesobra)

¿Lo saben los sindicatos?, pienso que por descontado, pero juegan con algo a su favor: saben que quedan sindicatos para muchos años (que pinten mucho o poco será otra cosa), pero si han aceptado lo que llevan aceptando desde hace treinta años, ¿por qué no pueden aceptar, ahora o luego, un poquito más?; ¿qué Lassalle les podría recriminar muchas cosas desde su tumba?, puede, pero, ¿quien se acuerda hoy de ese alemán?.

Y yo, ¿saben lo que yo pienso?, pues que esté ‘diálogo’ se empezó conociendo su final, o intuyéndolo; puede haber sido una partida en que alguien ha estado jugando con dados cargados. ¿Qué se puede haber pretendido?, pues preparar a la opinión pública para el desastre de Otoño generando munición para una batalla que ya está decidida de antemano. Se ha estado vendiendo a esa opinión pública la idea de que con una reforma laboral que reduciría costes e ingresos se aumentaría el empleo; luego, la reforma -o lo que sea- se llevará a cabo, como última opción.

Datos, datos, pero los verdaderamente importantes no se manejan: la tasa de cobertura del desempleo: el número de ocupados por parado. A mediados de los 80, más de 3; a principios de los 90, más de 5; pero a mediados de esa década muy poco más de 3; más de 8 al inicio de los 2000; más de 12 en el 2007, 4 y medio en Junio del 2009. ¿Es necesario explicar esas cifras?, ¿el porqué de esas cifras?. ¿Es preciso recordar que España tiene una de las tasas de actividad más bajas de Europa?.

Y los jóvenes. Su desempleo está creciendo: el 38%, y crecerá más, mucho más. “No hay nada”, me decía hace unos días un recién licenciado. ¿Cuál está siendo su repuesta, la de esos jóvenes?: estudiar una segunda carrera: está de moda. Los de arriba se alegran de que esté aumentando la demanda de estudios universitarios, ¿se han parado a analizar la composición de esa demanda?, ¿cuánta de ella pertenece a jóvenes que estudian otra licenciatura o grado porque ‘no hay nada’?. Población inactiva: esos jóvenes no figurarán en las estadísticas de desempleo: están estudiando, mantenidos por sus padres, por su familia: seguirán así porque, ¿son completamente necesarios?. ¿Estamos viendo a la generación de los eternos estudiantes?.

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

COMIDA CON EX ALUMNOS. UNO DE LOS MENSAJES ECONÓMICOS ACTUALES ES COBRAR ANTES QUE VENDER

Una vez al año, a veces dos, me veo con un grupo de ex alumnos, quedamos un día con mucha antelación a fin de cuadrar agendas y vamos a comer a un restaurante que está situado cerca de la Facultad. Fijos son cuatro, a veces no viene alguno de ellos y otras se añade otro. Hace unos días fue día de encuentro, y les voy a contar lo que se dijo, lo que dijeron, porque es muy significativo. Recuerden una edad: la de estos ex alumnos: 28 años. Se estarán preguntando por sus profesiones. Uno se dedica al textil (se ausentó de la comida porque había contraído matrimonio), otro en la alimentación, dos andan metidos en compañías que pueden ser encuadradas en el mundo financiero; y uno que se añadió en esta ocasión está dedicado a la industria, y otro que también se añadió en el subsector del gran consumo. El que se dedica al gran consumo no entiende como es posible que estando bajando los precios como están bajando en su parcela de productos, el consumo se esté derrumbando como se está derrumbando. El es responsable de ventas de un área interregional española, como él existen otros responsables en la compañía, pues bien, comentó que, permanentemente, él así como los otros responsable tienen convertido en su sombra a un controller financiero que va analizando con lupa cada una de las operaciones que cierra, obligando a modificar condiciones en caso de que no las encuentre convenientes. El mensaje es ahora: ‘cobrar antes que vender’.

La situación está superenrarecida: se ha encontrado en algún cliente con los productos que él suministra a precios más bajos de los que él pude vender, señal de que su compañía, debido a un problema o a una necesidad puntual, ha hecho de tripas corazón y ha reventado unos precios … no comunicándole nada, a él (ni a otros responsables) del hecho.

Calcula que ha tenido una caída de ventas del 25% (no es de los peores resultados) y, en su área, invasión a muerte de las marcas blancas. Su compañía ya está llevando a cabo el cobro por anticipado. Para los empleados de nivel, su caso, la reducción de los importes en los bonus por resultados ha sido elevada. Y la situación no la ve a mejor, al contrario. Cauto, muy cauto, y preocupado, muy preocupado. La anécdota que ya ha dejado de serlo: una gran superficie que redujo en una persona el equipo de reponedores de lineales para aumentar el personal de seguridad: los robos de comida, de bienes básicos, se están disparando.

Quien se ocupa en servicios, en distribución de un bien de primera necesidad, comentaba que los precios han llegado a lugares auténticamente imposibles: ‘no te vendo porque a este precio no te puedo vender’ ha llegado a decir. ¿En qué está ahora?, en mejorar la logística: contrata transportes para que muevan su producto y otro complementario. ¿Problemas con los cobros?, tremendos: en su mundo el problema no es vender, ¡que va!, el problema es cobrar.

Este ex alumno tiene otra actividad: la publicidad. Un apunte sobre el empleo: hace unos días insertó un anuncio demandando una persona con unas características formativas y profesionales muy concretas; en un día recibió 120 currículums.

Los dos que se mueven el entorno financiero lo hacen, no exclusivamente pero si destacablemente, en una variante que está creciendo a marchas forzadas: la de la limpieza: estos dos ex alumnos son limpiadores. Cuando se hallan en esta faceta, su tarea consiste en, tras ser requeridos para ello, meterse en una estructura y encontrar aquello que sobra y/o que puede ser hecho de otra manera más eficiente (y barata, claro). Lo que sobra, lo que no es necesario, es grasa que debe ser eliminada.

El que se mueve en el mundo de la industria, concretamente en reparaciones y mantenimientos, dijo que se había llegado a un punto en el que comunidades de vecinos con las que se habían firmado contratos de mantenimiento llamaban diciendo que tenían que reducir el importe del contrato aunque se diese un peor servicio. ¿Los cobros?, las empresas constructoras era normal que pagasen a 300 días.

Las ideas que subyacían en todos los comentarios, los temas sobre los que estuvimos dando vueltas, se los pueden imaginar. Los cobros. Entidades financieras ya han llegado a ‘reservar’ el importe de un pagaré en el momento que es emitido a fin de garantizar el descuento cuando es presentado, ¿la alternativa?, guardar el papel en un cajón hasta el vencimiento. También las ventas, las suyas, y las de amigos: un promotor inmobiliario de una región española que en un año y medio no ha vendido ni una sola vivienda; son de nivel medio alto, OK, y puede aguantar un poco más de tiempo, pero …

Yo iba añadiendo retazos, pero sobre todo hablaron ellos. Mi aportación principal, algo en lo que llevo pensando hace tiempo y que sus comentarios me confirmaron: no es una cuestión de precios, sino de renta y de exceso de capacidad. Pueden bajar los precios, pueden realizarse rebajas, descuentos, pero si no hay con qué pagar y la capacidad de producción es superior a la capacidad de consumo …

Concretaremos, pero ya quedamos en que teníamos que vernos en Diciembre. Yo, encantado.

(El diálogo social no ha avanzado: ¿puede que haya sido porque no hay nada sobre qué dialogar?: ¿son semejantes / coincidentes los intereses de quienes dialogan?, si no lo son, nada hay que ofrecer, en nada hay que ceder. Y en el fondo, da igual que acuerden algo: luego, cuando en Septiembre y Octubre las cosas empiecen a torcerse de verdad, se actúa de otra manera, y punto: se hace lo que haya que hacer, vistiendo al santo de lo que convenga, naturalmente, que el respeto a todo el mundo es muy importante. De momento han charlando porque es bueno que se publiquen fotos en las que esas personas charlan: han estado intentando llegar a un acuerdo que no ha sido posible porque no era posible, pero eso no se ha dicho).

(‘Pasarse de rosca’: podrían ponerse muchos ejemplos, ¿verdad?, por ejemplo a USA. Ondeando la bandera de la libertad de elección y ocultando el hecho de que es un meganegocio, USA ha sobrepasado hace décadas el límite de la ineficiencia: se gasta el 19% de su PIB en sanidad (el doble que la UE) y el 15% de su población no tiene seguro médico porque no puede pagarlo. Insisto: no es una cuestión de ética (o sí, pero ahora da igual) sino de eficiencia: con el latiguillo de que la persona es libre están tirando por la ventana un porrón de pasta; y lo peor: no sólo es su pasta y su ventana. Y lo más peor: hay gente que critica un posible cambio de situación. ¡Aberrante!).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Hipótesis conspiranoica… o no

Si según Biderman -el mayor experto mundial en medir los flujos monetarios en los mercados- las mayores entradas de dinero en el mercado bursátil proceden de las mesas de trading de los propios bancos y si en los últimos días han sido los bancos con sus ampliaciones de capital los que más papel han soltado en mercado, seré muy malpensado pero se me ocurre una hipótesis:

•Yo soy un banco americano que recibo millones de dólares del programa de rescate de activos en problemas (TARP), con ese dinero compro renta variable… no las acciones de mi propio banco, por supuesto, las de otros o, aún más fácil, futuros… sobre todo del sectorial bancario y financiero.
•Mi fuerza es tanta -dado que todos los otros grandes bancos hacen lo mismo- que con esa inyección de liquidez provoco tal cierre de cortos en el mercado que la subida se va retroalimentando. Además, la subida bursátil mejora los índices que miden la confianza como el Consumer Confidence y eso anima aún más a las bolsas.
•Cuando considero que las alzas son suficientes, amplío capital y consigo financiarme a unos precios que sólo podían ser soñados a comienzos de marzo. Obtengo bastante más dinero que el que he recibido del TARP con lo que puedo devolver ese dinero y el anuncio de su devolución anima a más inversores a comprar mis acciones con lo que tanta ampliación de capital apenas tiene incidencia en el mercado (ayer mismo, el Tesoro autorizó a diez grandes bancos de EEUU a devolver 48.900 millones)
Es una teoría, en la que quizás ha habido cierta coordinación e incluso complicidad con las autoridades de los EUA (cambios contables, stress test etc.). Al fin y al cabo, el primer “brote verde” fue el rebote bursátil. Ahora se nos quiere vender como que la bolsa sube porque hemos pasado lo peor de la crisis pero quizás si repasamos los acontecimientos lo que ha mejorado ha sido la percepción de la crisis y ese cambio ha venido motivado por la actitud de la bolsa.

Las autoridades son las primeras felices del rebote bursátil, no sólo garantiza la viabilidad del sistema financiero, además provoca un aumento de la confianza y por lo tanto quizás del consumo.

Y también es muy positivo para la población. Como ha recordado el profesor Emilio Ontiveros “a diferencia de lo que ocurrió en el 29 los que han perdido sus ahorros en esta ocasión son más, porque en los años 30, y prácticamente hasta los 70, sólo el 5% de la población de las economías avanzadas tenían en su patrimonio acciones. Hoy ese porcentaje es del 48% (ya sea directamente o indirectamente a través de vehículos financieros como los fondos de inversión). La trascendencia que tiene es muy superior ahora que la de entonces”. Es decir, una mejora de la bolsa del 30% beneficia mucho a la mitad de la gente…

Siguiendo con esta hipótesis y dando por hecho que la mayor inversión que han hecho dichas mesas de trading de los bancos ha sido la compra de futuros, es fácil deducir que tras el vencimiento de junio toda esa fuerza compradora desaparecerá ya que dejarán que tales futuros liquiden sin venderlos y así no enseñar presión bajista a la actual tendencia alcista a corto. Y es más, si los propios bancos saben que toda la subida ha sido una maniobra artificial y ya han conseguido su objetivo, lo normal sería o bien que aprovecharan su información para apostar por el lado bajista o bien que respeten el hipotético acuerdo con el gobierno que les ha permitido ganar tanto dinero en 3 meses y simplemente, no hagan nada.