Pensamientos (No, la flor, no)

Como se suele decir: ‘¡Oído a la pisada!’. El pasado Miércoles 3, en el Congreso USA, Ben Bernanke dijo muchas cosas y habló de otras tantas; yo me he quedado con una: que en ningún sitio está escrito que a USA le vayan a comprar todo el papel que le de la gana imprimir, perdón, emitir (¿en qué estaría yo pensando?). No lo dijo así, claro, pero el mensaje era diáfano: ‘ojito con la relación ‘Ingresos – Gastos’ porque si continuamos inyectando pasta a la velocidad que lo hacemos, no tengo claro que sigamos encontrando quien nos preste’.

Cuando las cosas iban bien, USA necesitaba que cada día le entrasen por la puerta 2.000 millones de USD, ¿cuánto estará necesitando ahora?, ¿6.000?; ¿van a continuar entrándole?. Mr. Bernanke empieza a dudarlo, y, aunque no he tenido el gusto de hablar con él, intuyo porqué.

También dijo el presidente de la FED que a final del 2009 empezará a clarear el panorama, sin embargo, en desempleo continuará alto y puede que, incluso aumente. Eso ya no lo entiendo: los mercados, los índices de coyuntura, ¿no estamos hartos de oír que adelantan esas cosas y, a continuación, la economía empieza a moverse en esa dirección?.

Más. Si el panorama va a despejarse muy despejadamente, ¿por qué ese temor con el déficit?: si las cosas empiezan a ir bien, los ingresos públicos aumentarán, ¿no?. O, ¿es que los ingresos público no van a aumentar tanto como deberían aumentar, como se necesitaría que aumentasen?.

No sé si tendrá algo que ver, pero hace unos días, alguien me dijo que alguien le había comentado que alguien le había transmitido lo que había oído alguien que había asistido a una reunión en Bruselas: que para el 2012 Europa piensa dedicar seis billones de euros a la automatización de procesos productivos a partir de la introducción a mansalva de robots de ultimísima generación; ¿para qué?, pues para ganar eficiencia. Pero los robots no consumen caramelos de menta, ni pagan impuestos sobre el valor añadido, ni, evidentemente, solicitan becas universitarias para sus hijos, ni perciben pensiones de jubilación. En mi libro “El crash del 2010” hablo de eso: la recuperación vendrá por la eficiencia, por la productividad, y eso tiene consecuencias.

¿Qué sabe Mr. Bernanke al respecto?. Por un lado, va a salir el sol; por otro, la población ocupada va a disminuir. Por un lado, las cosas empiezan a pintar bien; por otro, ojo con el déficit. Por un lado, la economía USA se está recuperando muy bien; por otro, tal vez tengamos problemas para que a USA le sigan prestando todo lo que pide. ¿No les da la sensación de que algo no cuadra?.

Y eso en USA, que, según nos cuentan, es lo no va más del no va más; ahora imaginen como estarán las cosas aquí.

Aquí: habrá dinero público para que las entidades financieras se reestructuren; lo ha dicho el Subgobernador del BdeE. Mmmmmm. Parafraseando a un innombrable en aquella antológica conferencia de prensa: ‘Reestructuarse, ¿qué es?’. Mi interpretación: entiendo que lo que el Señor Javier Aríztegui quiso decir es que las entidades financieras van a tener pasta para cambiar, para reorganizarse, para implementar una nueva estructura, para poner en marcha una nueva forma de hacer, pero no para tapar agujeros. Para que adecuen su capacidad productiva a la nueva realidad post crisis (estamos hablando de después de la crisis y la crisis aún no ha empezado: demasiao).

Está bien, de verdad; el modelo financiero español estaba basado en sembrar de oficinas bancarias y de agencias de las cajas de ahorro la geografía patria; acercarse a la gente: para llamar su atención, para captar sus pocos ahorros, para convencerles de los créditos que tenían que demandar, y, bueno, posiblemente fue la manera: cuando en 1986 España se adhirió a la entonces CEE ya tenía el mayor número de oficinas financieras por 10.000 habitantes de los países miembros; estuvo bien, pero ya no.

La duda que tengo es si se es consciente de las consecuencias que eso tiene: van a tener que cerrarse oficinas y agencias a mansalva, y reducirse plantilla a más mansalva, en un momento de ocupación a la baja, lo que, bien inflará el saco de las prejubilaciones, bien la de la población desempleada. Insisto: ¿se es consciente de lo que eso supone?.

(Perdonen, pero sigo con lo mismo: si el sistema financiero español es la envidia de los sistemas financieros por su solvencia y seriedad, ¿qué razón de ser tiene en FORB?, y, ¿por qué tan poca gente se pregunta eso? (en el principal partido de la oposición, ¿se lo pregunta alguien?), y, ¿por qué nadie se sorprende de eso?. Misterios misteriosos).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

MUCHAS Y MUCHAS MÁS COSAS (VII). LO QUE SE CUENTA SOBRE LO QUE PASA

279 – Dossier Econòmic es un periódico semanal que se publica en catalán y del que ya les hablado en otras ocasiones. En la semana del 13 al 19 de Junio publicó una entrevista de lujo: nada más y nada menos que a Martin Wolf, ya saben: analista fijo de Financial Times y un referente mundial en el análisis económico. Como pueden suponer, leí la entrevista con fruición, y lo cierto es que me sentí decepcionado. Créanselo o no: Martin Wolf está en la línea oficial: en la de todo el mundo: “el ritmo de deterioro se ha enlentecido”; y sí: en la segunda mitad de este año, tal, y el año que viene, cual; lo de siempre y lo de todos; y también él, aunque no utiliza la palabra, habla de culpables: “Los occidentales no son tan buenos gestionando la economía como pensaban”. En cuanto a España se apunta a una tendencia: “Los salarios tendrían que bajar para ser más competitivos” porque “España ha de exportar”.

Esta entrevista a este experto me sirve para volver a un tema que ya he abordado en otras ocasiones: lo que se cuenta sobre lo que pasa. Nunca he tenido el honor de hablar con Martin Wolf, pero estoy absolutamente convencido de que no dice lo que sabe, al igual que no lo dicen otros expertos ni, evidentemente, los políticos. El experto apunta algo, cierto es: “Es probable una recuperación débil y lenta, con peligro de recaída”, pero poco más.

¿Recuerdan como ha ido la película?. En Otoño del 2008, lo que sucedía era un simple resfriado que se pasaría a mediados del año en curso. En la Primavera del 2009 se habló de principios del 2010. Poco antes del Verano ya se estaba nombrando finales del próximo año y se ha introducido en las oraciones el 2011. Cada vez lo van alargando un poco más, cada vez un poco más. Como las últimas cifras publicadas por el Gobierno del reino: ya verán como en Octubre -sino antes- ya empezará a decirse que no, que la situación ha empeorado. Ya verán.

1026 – En Cataluña las niñas y niños de 11 y 12 años han tenido que examinarse de reválida; sólo era orientativa: no tenía valor académico, pero las conclusiones que pueden extraerse con pavorosas teniendo en cuenta que la muestra es archirepresentativa: 60.000 alumnas y alumnos. Conclusiones pedagógicas y educativas un montón, pero vamos a centrarnos en las económico-sociales.

De las estudiantes y de los estudiantes de primaria que han suspendido las pruebas (el 25% no alcanzaron el teórico nivel mínimo para pasar a la ESO), la proporción más reducida de quienes fallaron en las tres pruebas realizadas (Castellano, Catalán y Matemáticas) asistía a colegios privados no concertados. En esas tres materias, la mayor proporción de las notas más elevadas la obtuvieron las niñas y niños que asistían a centros privados puros. La menor proporción de perores resultados la obtuvieron examinandas y examinandos de nivel socioeconómico alto, al igual que alto era el nivel socioeconómico de las niñas y niños que realizaron el examen y que en mayor porcentaje obtuvieron calificaciones altas.

Resumamos. En términos medios, los hijos de las madres y de los padres que tienen un nivel profesional y económico más elevado obtienen mejores resultados académicos, es decir, los ricos pueden pagar coles que tienen más medios y se ocupan, proporcionalmente, más de las alumnas y alumnos de edades iguales o menores a 10 / 12 años.

Yo me paro aquí, pero alguien debería cuestionarse cosas, del mismo modo que los Gobiernos de otras regiones deberían tener las narices que ha tenido el Gobierno de la Generalitat de Catalunya y realizar un estudio como este; pero no para archivarlo, claro, sino para tomar decisiones. (¿Y con estos mimbres nos sorprende que la tasa de fracaso escolar en España supere el 30%?). (Los datos los he sacado de la primera Pág. del suplemento sobre Cataluña de El País del 14.06.2009; léanlo, vale la pena).

Hoy finaliza la serie “Muchas cosas”, pero siguen habiendo muchas cosas, ¿verdad?, como esta: ya ha sido legalizado el Frente Revolucionario para la Ocupación de la Banca, ¡huy!, perdón, ha sido aprobado el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria. OK, OK, pero yo me quedo con una frase de la Vicepresidenta primera, la Señora María Teresa Fernández de la Vega: “aunque el sistema financiero español ha demostrado su “probada solvencia, algunas entidades podrían tener problemas” en un futuro si persisten las dificultades”.

(http://www.elpais.com/articulo/economia/Gobierno/da/via/libre/fondo/reestructuracion/bancaria/elpepueco/20090626elpepueco_5/Tes).

Acongoja ligeramente, ¿no creen?.

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Cifras para entender lo que supone tener un niño en Madrid y ser mileurista

- La región solo tiene guardería pública para uno de cada seis niños.

- 31.144 plazas para 194.000 niños.

- El 84% se queda fuera.

- Durante el 2008, de las 76.810 plazas infantiles que había en la comunidad, 48.666 eran privadas (el 63,4%) y 28.144, públicas (el 36,6%).

- Educación dice que la escolarización a estas edades no es obligatoria: los padres que trabajan 40 horas semanales y no tienen abuelos a mano?

- Los padres sin plaza en las escuelas públicas pueden optar a los cheques-guardería, de 95 a 160 euros. Pero tampoco habrá para todos: se darán ayudas para 28.000 niños, poco más de la mitad de los que irán a centros privados (y esto provoca enfrentamientos racistas, ya que los inmigrantes acaparan la mayoría de las ayudas, y ya sabemos que no es culpa suya sino de la planificación de nuestros gobernantes ...)

- La falta de plazas en las escuelas infantiles y el elevado precio de los centros privados (unos 450 euros mensuales) llevan a muchos padres a confiar el cuidado de sus hijos a ‘guarderías alegales' (desde ludotecas hasta personas que cuidan niños en casa) que cobran unos 250 euros al mes.

- Organizaciones de educadores y sindicatos están preocupados por el auge de este tipo de centros, que funcionan sin licencia alguna y que en algunos casos pueden no cumplir las normas higiénicas ni educativas.

- 19.000 familias se quedan sin las becas de guardería de la Comunidad.

Socialismo para la USA

Si bien los políticos hablan de su compromiso con la reforma normativa para prevenir una recurrencia de la crisis, esta es un área donde lo importante realmente está en los detalles, y los bancos harán uso de toda la fuerza que les resta para asegurarse de tener un amplio margen de maniobra para seguir actuando como en el pasado.

El viejo sistema funcionaba bien para los bancos (si bien no para sus accionistas), así es que ¿por qué tendrían que apoyar el cambio? De hecho, las iniciativas por rescatarlos dedicaron tan poco esfuerzo a pensar en cómo ha de ser el tipo de sistema financiero poscrisis que queremos, que terminaremos teniendo un sistema bancario menos competitivo, en que los grandes bancos que eran demasiado grandes como para caer se volverán todavía más grandes.

Por largo tiempo se ha reconocido que los bancos estadounidenses que eran demasiado grandes como para caer también eran demasiado grandes como para poder ser administrados, y esa es una de las razones de que el desempeño de varios de ellos haya sido tan deslucido. Cuando fracasan, el gobierno diseña una reestructuración financiera y proporciona seguros para los depósitos, ganando voz y voto en su futuro. Las autoridades saben que, si esperan demasiado, es probable que los bancos zombie o cuasi zombies —con poco o ningún valor neto, pero a los que se trata como si fueran instituciones viables— “apostarán a la resurrección”. Si hacen grandes apuestas y ganan, se irán con las ganancias; si pierden, el gobierno tendrá que hacerse cargo.

Esto no sólo es teoría; es una lección que aprendimos, a un gran costo, durante la crisis de las Cajas de Ahorro de los años 80. Cuando la máquina expendedora de dinero dice “fondos insuficientes”, el gobierno no quiere que esto signifique que el banco, en lugar de la cuenta de la persona, está sin dinero, así que interviene antes de que la bandeja se vacíe. En una reestructuración financiera, por lo general los accionistas quedan fuera de la mesa, y los tenedores de bonos se convierten en los nuevos accionistas. Algunas veces, el gobierno debe proporcionar fondos adicionales, o un nuevo inversionista debe estar dispuesto a hacerse cargo del banco fallido.

Sin embargo, la administración Obama ha introducido un nuevo concepto: “Demasiado grande como para ser reestructurado financieramente”, bajo el argumento de que sería un desastre si intentáramos aplicar las reglas habituales a estos grandes bancos. Los mercados entrarían en pánico. Así es que no sólo no podemos tocar a los tenedores de bonos, sino que ni siquiera podemos afectar a los accionistas, incluso si el valor actual de la mayoría de las acciones no hace más que reflejar una apuesta sobre un rescate del gobierno.

Creo que este juicio es erróneo. Pienso que la administración Obama ha sucumbido a la presión política y al amedrentamiento de los grandes bancos. Como resultado, la administración ha confundido rescatar a los banqueros y sus accionistas con rescatar los bancos.

La reestructuración da a los bancos la oportunidad de comenzar de nuevo: los nuevos potenciales inversionistas (ya sea tenedores de capital patrimonial o de instrumentos de deuda) tendrán más confianza, otros bancos estarán más dispuestos a prestarles, y ellos estarán más dispuestos a prestar a otros. Los tenedores de bonos se beneficiarán de una reestructuración ordenada, y si el valor de los activos es realmente mayor a lo que cree el mercado (y los analistas externos), terminarán por cosechar las ganancias.

No obstante, lo que está claro es que los costos actuales y futuros de la estrategia de Obama son muy altos, y que hasta ahora no han logrado su limitado objetivo de hacer que los bancos vuelvan a prestar. El contribuyente ha tenido que aportar miles de millones y ha dado miles de millones más en garantías, y lo más probable es que el momento de pagar la factura llegue en el futuro.

Reescribir las reglas de la economía de mercado —de un modo que ha beneficiado a quienes han causado tanto sufrimiento a toda la economía global— es peor que financieramente costoso. La mayoría de los estadounidenses lo ven como algo obscenamente injusto, en especial después de ver cómo los bancos desviaban los fondos destinados a resucitar los préstamos y los usaban para pagar bonificaciones y dividendos exagerados. Quebrar el contrato social es algo que no se debe hacer a la ligera.

Sin embargo, este nuevo sucedáneo del capitalismo, en que las pérdidas se socializan y las utilidades se privatizan, está condenado al fracaso. Los incentivos se distorsionan y no hay disciplina de mercado. Los bancos “demasiado grandes como para ser reestructurados” saben que pueden apostar con impunidad y, con una Reserva Federal que pone los fondos a su disposición a tipos cercanos a cero, tienen amplios recursos para hacerlo.

Algunos han llamado a este nuevo régimen “socialismo con características estadounidenses”. No obstante, al socialismo le preocupan las personas comunes y corrientes, mientras que Estados Unidos ha dado poca ayuda a los millones de estadounidenses que están perdiendo sus casas. Los trabajadores que pierden sus empleos reciben sólo 39 semanas de beneficios de desempleo limitados, y después quedan a su suerte. Y, cuando pierden sus empleos, también pierden su seguro de salud.

Estados Unidos ha ampliado su red de seguridad para las corporaciones de una manera sin precedentes, desde los bancos comerciales a los bancos de inversión, luego a los seguros y tras ellos a la industria automotriz, sin que esté a la vista dónde se detendrá. En realidad, esto no es socialismo, sino la ampliación de una prolongada política de Estado de bienestar para las corporaciones. Los ricos y los poderosos recurren al gobierno para que los ayude siempre que pueden, mientras que las personas en situación de necesidad reciben poca protección social.

Tenemos que fragmentar los bancos “demasiado grandes como para caer”; no hay evidencias de que estos mastodontes conlleven beneficios para la sociedad que sean proporcionales a los costos que han impuesto a los demás. Y, si no los dividimos, entonces tenemos que limitar severamente lo que hacen. No se les puede permitir hacer lo que hicieron en el pasado: apostar a cuenta de los demás.

Esto plantea otra pregunta acerca de los bancos “demasiado grandes como para caer” y “demasiado grandes como para reestructurarlos” de Estados Unidos: tienen demasiado poder político. Sus estrategias de influencia funcionaron bien, primero para desregular y después para hacer que los contribuyentes pagaran la limpieza. Ahora esperan que, una vez más, les funcione el truco para quedar libres de hacer lo que les plazca, independientemente de los riesgos para los contribuyentes y la economía. No podemos permitir que eso ocurra.

Joseph E. Stiglitz

La doctrina del shock: una contrahistoria del neoliberalismo

Una cosa es cierta. Naomi Klein, tras el éxito de NoLogo, no se ha quedado mano sobre mano. Se puso nuevamente en ruta, visitando o viviendo por breves períodos en Argentina, Brasil, Sudáfrica, Chile, Bolivia, Irak, Sri Lanka, Tailandia, Líbano, Rusia y, huelga decirlo, EEUU. Desde esos países ha enviado reportajes y en esos países ha entrevistado a economistas y a activistas para periódicos como The Guardian, The Nation o el New York Times. Al propio tiempo, ha acumulado información sobre los cambios operados en el neoliberalismo tras el ataque al World Trade Center neoyorquino del 11 de septiembre de hace ahora seis años. Con el paso del tiempo, sin embargo, ha madurado en ella la convicción de que el capitalismo del siglo XX presentaba robustos elementos de continuidad, pero también de discontinuidad, respecto a los elementos que la ensayística contemporánea llama los gloriosos treinta años, es decir, el período de desarrollo económico y social que siguió a la II Guerra Mundial, que vio surgir en muchos países la presencia reguladora del estado en la economía y en la vida social.

La continuidad venía del Estado de Bienestar, en sus diversas traducciones nacionales, y de una relación de dominación de algunos países fuertes respecto de otros países "débiles", usados precisamente como laboratorios de experimentación de políticas económicas desprejuiciadas que en el potente Norte habrían hallado no pocas resistencias por parte de las fuerzas sindicales y políticas del movimiento obrero y de otros movimientos sociales. Lo difícil, en cambio, era perfilar las discontinuidades. Y son precisamente las discontinuidades las que centran la atención de Naomi Klein.

La constelación neoliberal

El resultado es un libro que puede leerse como una contrahistoria del neoliberalismo contemporáneo. Su título, Skock doctrine [La doctrina del shock], introduce inmediatamente en la tesis del volumen: las crisis –económicas, sociales o políticas— y las catástrofes ambientales son usadas para introducir unas reformas neoliberales que han llevado a la demolición del Estado de Bienestar.

El libro entra, para empezar, en el corazón de la Guerra Fría. En aquellos años, el futuro premio Nóbel de economía Milton Friedman empieza a urdir su tejido para construir una red intelectual de investigadores favorables al libre mercado. Es un economista brillante, pero sus propuestas a favor de la demolición de la intervención estatal en la sociedad y en la economía resultan demasiado "extremistas" en relación a lo que hacen las empresas y el gobierno de Washington. Con todo y con eso, su centro de investigación recibe financiación de fundaciones privadas y del gobierno. Milton Friedman sostiene ya entonces que las crisis pueden usarse para una "terapia de shock" a favor del libre mercado.

Milton Friedman se convierte en el agit-prop del neoliberalismo, mientras que sus discípulos son enviados por el mundo entero en misión de proselitismo. Sus recetas acabarán convirtiéndose en programas de política económica en Chile, Paraguay, Argentina, Brasil, Guatemala, Venezuela. Hay un pequeño problema. Son programas aplicados con carros blindados en las calles y tortura sistemática en las prisiones, mientras el número de desaparecidos llega a ser tan alto, que ni siquiera los medios de comunicación estadounidenses pueden ignorarlo.

La parte del libro que habla de los años sesenta y setenta cuenta la historia de los golpes de Estado y del uso sistemático de la violencia contra los opositores políticos, y puede parecer un dejà vu de historias sabidas desde hace tiempo. Pero Naomi Klein lo presenta como la primera crisis del neoliberalismo. Chile, Argentina y Paraguay son laboratorios en los que se enriquecen muchas transnacionales estadounidenses, a las que se les permite apropiarse de muchas materias primas y abrir nuevos mercados para sus productos. Una especie de renovada acumulación primitiva deslocalizada fuera de las fronteras nacionales. Por eso vale la pena financiar, de consuno con Washington, el terrorismo de estado chileno, argentino, brasileño y paraguayo. Y es precisamente en ese período que la red intelectual tejida por Friedman se consolida y se extiende al mismo tiempo.

Resulta impresionante el trabajo hecho por Naomi Klein de reconstrucción de las carreras políticas, los vínculos de amistad, las relaciones de negocios de hombres –de Dick Cheney a Donald Rumsfeld, de John Ashcroft a Domingo Cavallo, de Michel Camdessus a Paul Bremen, a Paul Wolfowitz y a la familia Bush— que pasan de un consejo de administración de alguna transnacional a la dirección de un think thank neoliberal, de puestos de responsabilidad en algún gobierno a los despachos del Banco Mundial o del FMI.

La hasta ahora contada es historia conocida fuera de los EEUU. Naomi Klein lo sabe, pero también es consciente de que en los EEUU es historia sabida o desvelada sólo para una minoría de activistas o intelectuales radicales. De aquí su obra de sistematización de las informaciones antes de entrar a contar la segunda ola neoliberal, que tiene, como la primera, un apóstol. Es otro economista, se llama Jefrey Sachs y quiere demostrar que el libre mercado, a diferencia de lo que pareció ser el caso en América Latina, no es incompatible con la democracia. Es un auténtico "evangelista del capitalismo democrático", y ve en el desplome de la Unión Soviética y del socialismo real la mejor oportunidad para conciliar la democracia con las "leyes naturales" del mundo de los negocios. Aconseja –y es escuchado— a la Polonia de Lech Walesa y a la Rusia de Boris Yeltsin una desregulación radical de sus economías. Su receta será un fracaso, pero en ese mismo momento su "terapia de shock" halla un valioso aliado en un FMI ya definitivamente depurado de economistas vinculados todavía a las teorías de Lord Maynard Keynes. La deuda será el arma vencedora empleada por los neoliberales, que concederán préstamos sólo a condición de que se desregularice completamente la economía. Es el llamado consenso de Washington, son su corolario de "programas de ajuste estructural". Como en el pasado, las transnacionales se harán de oros, pero Sachs, lo mismo que los demás "evangelistas del libre mercado", sostiene que lo que ahora corresponde es que todas las actividades productivas y los servicios sociales gestionados por el estado sean puestos en almoneda, aun a costa de sacrificar centenares de miles de puestos de trabajo sobre el altar de la competitividad internacional. La pobreza, no dejan de repetir, es un efecto colateral que sin embargo acabará siendo despejado por la mano invisible del mercado.

La "terapia de shock" se nutre ya de estrategias de marketing, propaganda y falsificación de datos, tratando de demostrar que el mercado libre es la única vía para escapar de la decadencia económica y de la pobreza masiva. Pero el consenso tiene que ser conquistado electoralmente, aun si eso puede llegar a ralentizar el ritmo de "reformas".

La política woodoo

Para remover ese obstáculo hay una estrategia bien probada durante la "guerra de la deuda" en América Latina: crear el pánico, para luego presionar a fin de que se adopten "terapias" económicas neoliberales. El Banco Mundial y el FMI se convierten entonces en instituciones supranacionales adaptadas al objetivo de limitar la soberanía popular y privar a los gobiernos nacionales de cualquier autonomía decisional. Los programas económicos son, pues, confeccionados en Washington, pero su aplicación in situ viene garantizada por personal político "fiel a la línea". Nami Klein muestra documentalmente cómo incluso las crisis asiáticas de los años noventa tuvieron como protagonistas al Banco Mundial y al FMI, que orquestaron a sabiendas la crisis financiera a fin de demoler toda presencia estatal en la economía. Y cuando Tailandia, Filipinas, Malasia, Indochina y Corea del Sur capitularon frente al FMI, un "Chicago boy" escribió una columna en el Financial Times parangonando la revolución del libre mercado en Asia con una "segunda caída del Muro de Berlín".

En América Latina la situación es distinta. Las dictaduras se desplomaron una tras otra y subieron al poder muchas coaliciones de centroizquierda. Es la era, afirma Naomi Klein, de la política woodoo, caracterizada por programas electorales keynesianos y sucesivas políticas económicas rígidamente neoliberales.

La embrollado ovillo que Naomi Klein pacientemente deshilvana muestra no tanto un comité de negocios de la burguesía, cuanto un trust de empresas cuyo negocio consiste en el vaciamiento del estado de toda función, incluida la de la guerra. Es el nacimiento del "estado corporativista", según lo define la autora, en donde una restringida elite pasa de una empresa a cargos públicos sin el menor respeto a las normas liberales contra el conflicto de intereses. El "capitalismo de los desastres" no puede sino seguir renovando la inseguridad social. El 11 de septiembre es, desde este punto de vista, un maná para los neoliberales. La "guerra al terror" se convierte así en la retórica tras la que ocultar la venta de la defensa nacional a las empresas privadas y el pleno control del petróleo.

Con la invasión de Afganistán y del Irak, el warfare, es decir, el uso de la guerra para relanzar la economía, se ha elevado a sistema, porque la guerra al terror es una guerra total que no sólo implica al sector militar, sino a la sociedad entera. Iluminador a este respecto resulta el capítulo que la periodista canadiense dedica a Israel, haciendo del desarrollo de la industria high-tech de la seguridad y de la llegada de los hebreos de la Europa del Este tras la caída del Muro de Berlín dos de las claves interpretativas –no las únicas— del paso de una hipótesis de paz con los palestinos al funesto paseo de Ariel Sharon por la explanada de las mezquitas que provocó la segunda Intifada. Los prófugos del Este europeo pudieron substituir la fuerza de trabajo palestina a bajo costo, mientras que las empresas high-tech pudieron ofrecer sus productos al mundo entero, visto que la guerra al terror es la guerra de la civilización occidental contra sus enemigos.

La economía de la catástrofe

Cuando Naomi Klein comienza a analizar los efectos devastantes del huracán Katrina y del Tsunami descubre que las catástrofes son utilizadas por el FMI como misión creep, es decir, expansión indebida de una misión, en este caso de la máquina pública. Los últimos baluartes del estado como garante de la convivencia social son sometidos a ataque. Nueva Orleáns se ha convertido en el laboratorio de esa ulterior privatización del estado. Análogamente, el Tsunami es utilizado para transformar algunas regiones o aun naciones (Sri Lanka, Tailandia y las Maldivas) en clubes de vacación para las elites globales.

Así es narrado el capitalismo de los desastres. Naomi Klein, como ya hiciera en NoLogo, no quiere construir una teoría del desarrollo capitalista. Es una excelente publicista y periodista de investigación que se plantea siempre la pregunta correcta: cómo organizar la resistencia al neoliberalismo. Es verdad que su defensa del estado de Bienestar puede parecer ingenua, pero cuando empieza a enumerar qué hacen y qué proponen los movimientos sociales, el suyo resulta un keynesianismo que abre puertas al autogobierno por parte de los movimientos sociales y a una democracia radical.

Shock doctrine es, pues, un libro ambicioso, porque pretende ofrecer un mapa del "capitalismo de los desastres". Es ciertamente un fresco de la reorganización del capitalismo tras el 11 de septiembre y empieza a identificar sus puntos de fuerza, las empresas líderes que están emergiendo, su vocación global. Pero también identifica sus puntos débiles. Es, pues, un mapa útil de leer, también para prepararse a resistir la próxima ola de terapia de shock que se alimentará con la próxima catástrofe ambiental y con la próxima etapa de la guerra preventiva. O del anunciado e italianísimo recorte de los gastos sociales para contrarrestar la decadencia económica.

Benedetto Vecchi es un crítico cultural italiano que colabora regularmente con el cotidiano comunista italiano Il Manifesto.

El truco de la "libre elección" sanitaria de Esperanza Aguirre

Con la Ley de "libre elección" de Aguirre cada paciente podrá elegir médico de familia, pediatra, enfermero en atención primaria y hospital. ¿Suena bien? Pues es uno de los mayores engaños. Detrás de ello está las intenciones del PP de Madrid de privatizar la sanidad.

El dinero sigue al paciente. Así, cuando un paciente se mueva de un centro de salud a otro el dinero se va con él y pasa a engrosar el presupuesto del ambulatorio en cuestión. El centro que más "clientes" consiga captar, más recursos tendrá. ¿Qué ocurrirá con los centros menos demandados? ¿Qué pasa si un especialista de renombre o un centro de salud en concreto se ven desbordados de peticiones? ¿Seguirán aceptándolas hasta la saturación?

El resultado es que unos servicios concentrarán buena parte del gasto, en detrimento de los menos eficientes y peor valorados que, si ya están mal valorados y cada vez reciben menos recursos, acabarán cerrando. Eso es lo que quiere Aguirre: cerrar unos centros públicos y masificar otros (también públicos) para que más gente se vaya a los privados. Éste es el principio que rige el anteproyecto del ley de libre elección de Esperanza Aguirre.

Nacionalizar la banca

Al cabo de décadas de un laissez faire delincuencial, la banca mundial se encuentra en bancarrota y reclama el auxilio de los Estados. Los remedios que se ensayan para resolver la crisis son tradicionales: usar el dinero de los contribuyentes para resolver los problemas (las estafas, sería mejor decir) de los banqueros. Pero, ¿no debería el Estado quedarse con los bancos? ¿No sería una justa contrapartida?

La enfermedad que carcome las finanzas está afectando la médula del sistema, la economía mundial. Cuando un banco se desmorona, otro lo compra, garantizando así que el Estado acuda en su rescate, ya que habrá devenido too big to fail (demasiado grande para dejarlo quebrar).

En todas partes, con el cuchillo en la garganta y de manera precipitada, los contribuyentes desembolsan miles de millones de dólares para socorrer a las instituciones financieras. Sin embargo, nadie sabe aún cuántos "activos tóxicos" siguen guardando en sus entrañas ni cuánto va a ser necesario seguir pagando para comprarlos.

En otros tiempos, la profesión de banquero parecía fácil. Tomar dinero al 3%, prestarlo al 6% y luego ir a jugar al golf. Ese oficio no necesitaba de un batallón de matemáticos armado de modelos econométricos. Pero en los años '80 del siglo pasado todo cambió. La "diversificación", la "toma de riesgo", la "liberalización", se pusieron a la orden del día. La ley de 1933 que prohibía a los bancos invertir en la Bolsa, esa antigualla heredada del New Deal, fue abolida en el estruendo alegre de la nueva economía.

De acuerdo con la modernidad, los bancos cesaron de depender de la confianza de sus ahorristas (1) y se lanzaron a invertir en nuevos productos "derivados", a partir de créditos que ellos mismos habían titularizado… Los propios banqueros puede que no hayan comprendido la complejidad del tema (haría falta un manual de 150 páginas), pero supieron muy bien cuánto les hacía ganar tanta innovación. Prestar cada vez más, de manera opaca y poniendo cada vez menos fondos propios en riesgo, eso sí que es arriesgado. Pero se vivían tiempos de burbujas, de expansiones sin fin, de pirámides financieras, de salarios faraónicos, todo lo cual alentaba la fuga hacia adelante (2).

A fines de 2007, los bancos prestaron hasta treinta veces el monto de sus depósitos, con la confianza de que aseguradoras como el American International Group (AIG) protegerían sus funambulescos ejercicios… Pero un día, ayer, la cuerda se rompió: algunos deudores de los bancos, arruinados y ya sin crédito, dejaron de pagarles. Los bancos eran muy frágiles, ya que bastaba que una ínfima parte de los créditos otorgados deviniera insolvente para precipitarlos a la quiebra. Y a las aseguradoras con ellos. Derrumbe del sector inmobiliario, caída de la actividad económica, aumento del desempleo: ¿cómo imaginan los establecimientos financieros que podrían recuperarse? Respuesta: el Estado, a cuya cabeza se encuentran con frecuencia geniecitos de la banca, velará por su suerte.

Es hora de que el Estado tome directamente la dirección de las operaciones. Después de todo, la salvación de las finanzas ya no depende de los accionistas privados, que no reaccionan hasta que el gobierno les anuncia una nueva inyección de fondos. Herética hasta ayer, cuando incluso los socialistas franceses desregularon las finanzas (Rimbert, pág. 23), la solución de nacionalizar la banca es hoy tan evidente (o dicho de otro modo, la calamidad que evitaría es tan amenazante), que incluso algunos parlamentarios estadounidenses la preconizan. Publicaciones tan liberales como The Economist también la apoyan (3).

Parece no obstante que, una vez que el dinero de los contribuyentes haya saneado la banca, ésta será devuelta a sus accionistas. Hacer limpieza para luego restituir la propiedad a quienes la violaron y saquearon. Pero, ¿por qué así? Los sistemas bancarios nacionalizados han impulsado eficientemente décadas de expansión, en tanto que la banca privada no tiene en su haber ningún balance comparable.

por Serge Halimi

Muchas cosas – 6

278 – Entre las propuestas del Manifiesto de los Cien, los análisis del Grupo de los 700, las posturas de los sindicatos, los razonamientos del Gobierno y no-se-que-más, se está dando vueltas a algo que, pienso, visto como se está viendo no tiene solución: reducir la población desempleada y crear empleo; en ninguna parte, pero aquí, menos. Les sonará: lo han leído aquí.

El modo de hacer las cosas que hasta ahora hemos estado utilizando se ha basado en utilizar mucho factor trabajo, cuanto más, mejor; en unos sitios acompañado de bastantes bienes de capital, en otros, como en el reino, de menos; la diferencia ha sido la productividad: aquí muy baja. Desde hace unos años esa forma de hacer empezó a agrietarse: la capacidad productiva aumentaba y el consumo no era capaz de absorber todo lo que la creciente productividad era capaz de producir, por eso se inventó en hipercrédito. (No me extrañaría que algún empresario, refiriéndose a la población, haya pensado alguna vez en el pasado ‘Esos hijos de puta no consumen lo suficiente’; si lo hubiese pensado hubiera tenido razón: el tinglado estaba basado en el hiperconsumo).

Bien ya sabemos lo que está sucediendo con el crédito, con el consumo, con la capacidad productiva; pero, ¿y con el empleo?; ‘Pues que está descendiendo’ dice el del fondo; ya, ya, pero hay algo más, algo que aún no se ve, aunque empieza a intuirse.

En pasadas recesiones el paro aumentaba, luego descendían los tipos de interés, los salarios se ajustaban, el consumo público crecía a base de deuda, y unos cuantos trimestres después, el aumento del PIB se iba aproximando al crecimiento potencial, y la demanda de trabajo volvía a crecer. Cierto es que desde 1973 ese proceso cada vez se fue haciendo más rígido, pero bueno, donde no llegaban los salarios llegaba el crédito. Hasta hoy.

El crecimiento económico que hemos tenido en estos últimos años, el aumento del PIB, es decir, la mayor producción generada, el mayor valor hecho, ha estado ‘COMPRADO’, pero no ha sido PAGADO; por lo que la compra real, en si, no se ha producido, y en muchos de los casos en que si se ha realizado se ha hecho a base de apuntes informáticos, de dinero virtual, de bits que iban moviéndose de un lado a otro aunque no fuesen a ninguna parte (la caricatura del ruso con el billete de cien euros). Ese proceso, que ha sucedido con lavadoras, relojes, preservativos y lechugas, también ha sido aplicado al factor trabajo que vendían las personas. Y si la capacidad productiva cae porque el proceso se enlentece o detiene, sobra factor trabajo y sobran personas; y, si además se busca un aumento de la productividad a través del uso intensivo de capital, el resultado es un excedente creciente de factor trabajo y de personas.

Esto se está poniendo de manifiesto ya, en la precrisis y se mostrará en toda su dimensión durante la crisis, pero luego, cuando comience la recuperación, no se revertirá la tendencia, es decir, no volveremos a tasas de ocupación como las del 2005 o las del 2006 (ya no digamos a las de los 60), porque la evolución económica ya habrá subido un peldaño y habrá arrancado en un entorno diferente en el que hará falta una cantidad de factor trabajo muy inferior a la que hoy es necesaria. ¿Aumentará menos el PIB?, probablemente, aunque la productividad será enorme. ¿El consumo será menor?, seguro. ¿La tasa de desempleo será muy elevada?, utilizando los parámetros actuales de medida, sin duda.

Es decir, esa tasa de desempleo que ahora estamos viendo crecer, no es resultado de un bache por el que la economía está pasando, ni es consecuencia de un problema puntual, sino la manifestación adelantada de lo que va a venir, primero con la crisis, luego con el nuevo modo de hacer las cosas. En otras palabras, no se trata de algo temporal, sino de algo muy permanente. Y eso ya se está intuyendo.

De ahí las propuestas del Manifiesto de los Cien, los análisis del Grupo de los 700, las posturas de los Sindicatos, los razonamientos del Gobierno, pero, pienso, van mal encaminadas, son voluntaristas, pero nada más, porque lo que pretenden, cada una a su modo, es recrear una situación en la que el factor trabajo vuelva a estar plenamente ocupado, o casi, y esa situación es irrepetible: fue porque era necesaria para crecer, pero ya no lo es. A esto añadan escasez de commodities y ya tenemos completa la ecuación.

Muchos expertos, grandes y pequeños managers, los Gobiernos, los Sindicatos, lo intuyen, de ahí las propuestas y los análisis, y los razonamientos, pero, continúo pensando, de nada van a servir para lo que dicen buscar: volver a una situación de pleno empleo del factor trabajo, o casi; de nada van a servir porque ese decorado era para la escena anterior, y ahora ya estamos en la siguiente.

Se hará mal, sigo pensando, el proceso de tránsito: se abaratará el despido, se abaratarán los salarios, se facilitará la contratación, se crearán figuras laborales inverosímiles; siempre esperando que la recuperación llegue, que las empresas demanden factor trabajo, que la situación cambie (y no se harán novenas porque eso ya no está de moda), y los Estados se entramparán hasta las pestañas; todo inútil. Y ya se siente, aunque aún no se sepa.

¿Solución?, no la hay con el manual que hemos estado utilizando en los últimos 60 años. Pienso que quienes mandan -quienes quiera que sean, tanto da- deberían ir preparando al sistema para una parada programada, como en las fábricas cuando se hacían grandes mantenimientos (ahora, no se yo si se hacen o tan sólo se abordan pequeños apaños), una parada, un enlentecimiento planeado. Sería, pienso, menos traumático, sería más útil, sería más efectivo; y la gente -la población, el pueblo-, estoy seguro, sufriría bastante menos.

(¿Las últimas previsiones de la OCDE?; obvias, lógicas: a peor: todas las que vayan publicándose irán siendo a peor, todas; y cada vez se irán aproximando más a las que Uds. leyeron aquí. Yo continúo con las mías: hasta el -5,1% caerá, pienso, el PIB en este año; hasta el -6,2% en el 2010; hasta el -8,0% en el 2011. A medida que vayan pasando las semanas, los meses, todo se irá desmoronando; aún no lo dicen, claro: aún no toca. En fin).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Si Franco levantara la cabeza….

A continuación la conversación entre un Franco resucitado y la enfermera que lo atiende que es la primera persona que vería.

- Franco (poniéndose al día): Srta. ¿Quién se halla ahora ocupando la Vicepresidencia del Gobierno de la Nación, sustituyendo a mi querido Arias Navarro?

- Enfermera: Teresita Fernández de la Vega.

- Franco (sorprendido): ¿Teresita, la hija de Wenceslao, el falangista camisa vieja alto cargo del Ministerio de Trabajo y fiel ayudante de Girón, el más falangista de mis ministros?

- Enfermera (titubeante): La misma, Excelencia.

- Franco: ¿Y de Ministro de la Gobernación?.

- Enfermera: Bueno Excelencia, ahora se llama Ministro de Interior y está Alfredito Pérez Rubalcaba, el hijo de uno de vuestros militares más fieles al Régimen, suboficial de aviación.

- Franco (incrédulo): ¡Qué me dice! ¿No estará usted intentando engañarme para no darme un disgusto verdad?

- Enfermera: ¡Excelencia, por Dios!

- Franco : ¿Y quién está ahora al frente de los medios informativos del Régimen?

- Enfermera: Ehhhh … de los informativos del Régimen dice su Excelencia, pues de los informativos del Régimen diría que sigue Juan Luis Cebrián, tal y como su Excelencia lo dejó, el hijo del falangista Vicente Cebrián, su Jefe de Prensa del Movimiento.

- Franco (complacido): ¿Todavía le dura a Cebrianito el cargo que le concedí de Director de los Servicios Informativos? ¡Qué tío, cómo se agarran algunos a los cargos!

- Enfermera: Sí, Excelencia, Cebrianito, el mismo, el que dirigió Pueblo y Arriba.

- Franco : ¿Y de Presidente de las Cortes?

- Enfermera: Bueno Excelencia, ahora se llama Presidente del Congreso de los Diputados; hasta hace poco ha estado Manuel Marín, hijo de Marín el aguerrido falangista de Ciudad Real y Presidente de la Hermandad de Alféreces Provisionales, y ahora le ha sustituído José Bono también hijo de falangista.

- Franco (aliviado) : Veo que por fin se ha resuelto la pugna entre el Opus y la Falange y que ganan estos últimos por goleada. ¿Y qué ha sido de Martín Villa, mi Ministro y Jefe Provincial del Movimiento?

- Enfermera: Ahora está en PRISA.

- Franco : ¿Qué es eso de PRISA? ¿Algo parecido al SEU o a la Prensa del Movimiento?

- Enfermera: No se le escapa una, Excelencia.

- Franco : ¿Y en el Ministerio de Justicia?

- Enfermera: Lo acaba de dejar Marianito Fernández Bermejo, el hijo del alcalde y Jefe Local del Movimiento de Arenas de San Pedro de Avila.

- Franco (perplejo): ¿Y por qué lo ha dejado?

-Enfermera: Por un afán desmedido por las cacerías Excelencia.

- Franco (encantado) : ¡Ahhh…, veo que no han cambiado las buenas costumbres de antaño! ¿Y sigue habiendo buenos cotos de caza en La Mancha?

-Enfermera: Sí Excelencia, ya se ha cuidado mucho y bien de ello durante años José Bono, el actual Presidente del Congreso de los Diputados, y ahora le ha relevado y se encarga de ello José María Barreda.

-Franco: ¿Barreda, de los Barreda terratenientes y aristócratas manchegos descendientes del Marqués de Treviño fusilado el pobre por los rojos?

-Enfermera: Sí Excelencia.

-Franco (contento): ¡Qué bien, qué bien! Y en la tele, ¿qué? ¿Quién sigue?

- Enfermera: Pues los de siempre: Carmen Sevilla, Massiel, Conchita Velasco, Matías Prat, Víctor Manuel, que sigue cantando a la patria…

- Franco (asintiendo): ¡Hombre, el Víctor ése! ¡Pobre rapaz, siempre tan triste! Ni la del “Zampo y yo” ha conseguido alegrarle; ¡con tanto diente!… Recuerdo el empeño que ponía en ir con mis nietas al corrillo de Serrano, y luego las convidaba a comer paella en Riesgo. ¿Cómo era?… ¿Cómo era la estrofa de aquella canción que me dedicó?
Cántela, si es tan amable…

- Enfermera (entonando):

“Otros vendrán que el camino más limpio hallarán. Deben seguir por la senda que aquél nos marcó, no han de ocultar, hacia el hombre que trajo esta paz, su admiración; y, por favor, pido, siga esta paz.”

- Franco (sonriendo) : Sí esa era, esa era; un poquito pesado el pobre, como decían mis nietas, “un coñazo”. Pero, en fin, a Carmen le daba mucha pena…

- Franco (pensativo) : Y el Presidente del Gobierno de la Nación, ése de ahora, el de las cejas arqueadas, ¿Quién es?

- Enfermera: Es el nieto del capitán Lozano, el que sirvió en Asturias a sus órdenes y aplastó la revuelta de los mineros insurgentes.

- Franco (encantado) : ¡Qué me dice, el nieto del capitán Lozano! ¿Y qué tal Presidente es, ya es digno de la memoria de su antepasado?

- Enfermera: Pues… sí …, precisamente es el más acérrimo defensor de la Memoria Histórica, Excelencia, … ehh … digamos que se acuerda mucho y en todo momento de su Excelencia.

- Franco (satisfecho): ¡Qué bien, que bien, parece increíble! ¿Y qué hace ahora?

- Enfermera: Ha vuelto de Estados Unidos. Se autoinvitó a una reunión ocupando una silla de Francia para arreglar la economía mundial, que está por los suelos.

- Franco : ¿Otro Plan Marshall, quizá?

- Enfermera: Más o menos, Excelencia.

- Franco : Por cierto, ¿Siguen estudiando los niños Formación del Espíritu Nacional?

- Enfermera: ¡Oh sí Excelencia, por supuesto, más que nunca! Ahora se llama Educación para la Ciudadanía.

-Franco (despectivamente): ¿Y la Casa Real, cómo está la Casa Real?

Enfermera: Como su Excelencia la dejó, al frente está el Rey Don Juan Carlos y la Reina Doña Sofía, y de Jefe de la Casa Real está Albertito Aza íntimo amigo del Presidente Zapatero y de Juan Luis Cebrián e hijo de Aza, el militar de Marruecos que fue el primero en unirse a su Excelencia el 18 de Julio.

- Franco (con cólera repentina): ¿Y quién…? ¿Quién coño es ese Zerolo de Tenerife del que les oigo murmurar?

- Enfermera: ¡Ah sí Excelencia! Es el nieto de Miguel Zerolo Fuentes, el brillante fascista Jefe de Sección de Acción Ciudadana, Fiscal Militar y Juez Instructor Militar especialista en delitos de rebelión a la Patria. Y su tío abuelo, Tomás Zerolo Fuentes, médico encargado por Vd. de la organización de los servicios médicos en los frentes de guerra y fundador después de la Clínica Zerolo. Ambos hermanos fueron condecorados con la Medalla de Bronce de la Santa Cruz por ser de los primeros voluntarios que se presentaron el mismo 18 de julio en el Gobierno Militar para “salvar a España”.

- Franco : Perfecto, no pensaba que lo había dejado todo atado y tan bien bien atado, les dí cuarenta años de paz y me alegro de que todo siga igual que antes y que sigan guiando a España y a los españoles los de siempre en pro de la convivencia y la paz entre los españoles.

La serotonina hace la felicidad

En un estudio publicado el 23 de junio en la revista PNAS, investigadores del Centro de Medicina Molecular Max-Delbrück (MDC) de Berlín confirmaron el papel central de un gen en la producción o disminución de serotonina en el cerebro. Suprimiendo el gen TPH2, responsable de la producción de dicha hormona, determinaron que éstos no crecían normalmente y que las hembras se transformaban en malas madres, abandonando a sus crías.

De esto deducen que la serotonina influye en el instinto materno de los animalitos. Estos producían suficiente leche como para amamantarlos, pero los abandonaban a su suerte, a un estado en el que no les resultaba posible sobrevivir.

Estos experimentos en ratones hacen pensar que en el ser humano podría producirse el mismo fenómeno a partir de la carencia de serotonina. Dado que esta hormona es responsable, junto a otros neurotransmisores, de la aparición de ciertas enfermedades como la depresión, la eliminación del gen debería poder confirmar su relación con enfermedades como la depresión y la psicosis, y tal vez hasta sacar a la luz funciones aún desconocidas. “Lo que esperamos en un futuro no demasiado lejano es poder utilizar TPH2 en la creación de fármacos para que activen las enzimas a producir más serotonina en el cerebro y así poder curar la depresión”, explica el Prof. Bader, quien dirigió el experimento, a Deutsche Welle.

¿Cuál es el rol de la serotonina en el cerebro?

La serotonina es una hormona que influye en el humor, regula el sueño, el apetito y la presión. Los resultados obtenidos representan un paso adelante en el estudio de la incidencia de la serotonina en enfermedades como la depresión, la esquizofrenia y la psicosis, y en el desarrollo posterior de medicamentos para tratar dichas enfermedades.

En 2003, el Profesor Michael Bader y el Dr. Diego Walther descubrieron la existencia del gen TPH2 en un estudio conjunto con la Universidad Libre de Berlín (FU) que fue publicado por la revista “Science. Estos experimentos se centraron en investigar acerca de la producción de serotonina.

Gracias a que el genoma humano ha sido descifrado, les fue posible investigar una secuencia del ADN en el gen que produce una enzima, la TPH, precursora de la serotonina. Descubrieron así que en el gen se hallaban secuencias similares a las del cromosoma humano No. 12. A partir de ello pudieron comprobar que el gen recién descubierto aparece en todos los vertebrados y también produce en ellos dicha enzima.

Al suprimir ese gen en ratones de laboratorio se desactiva la producción de serotonina en el intestino de los animalitos, pero no en el cerebro. Esto condujo a seguir buscando la existencia de un segundo gen, que sería responsable de otra enzima que sí controlaría a la serotonina en el cerebro. De esta forma lograron confirmar que la enzima TPH2 es la responsable de la serotonina, cuya actividad se desarrolla en el intestino, mientras que la TPH1 es la que regula la actividad cerebral. Pero las investigaciones aún continúan y se están realizando progresos al respecto.

El profesor Michael Bader explica que “la cuestión central del experimento actual era averiguar cuál es el rol de la serotonina en el cerebro. La supresión del gen TPH2 en ratones no produjo, como se esperaba, una pérdida total del neurotransmisor. Y las crías de estos animales nos mostrarían para qué es necesaria la serotonina en el cerebro.”

En los ratones sometidos a la carencia de serotonina en el cerebro también se comprobó que los animalitos seguían viviendo normalmente y la mitad de ellos hasta llegó a la edad adulta. Pero necesitaban dormir más durante el día y se habían modificado los mecanismos de regulación de su respiración, temperatura corporal y presión arterial.

Autora: Cristina Papaleo

LA NAVAJA DE OCCAM

En una tenida pasada, se discutía sobre las definiciones dadas por un H.·. sobre lo que existe y lo que no, este es un problema eminentemente metodológico que nos lleva a la reflexión sobre la validez de los modelos con los que pretendemos explicar la realidad.

Durante la primera mitad del S. XIV, en el punto central del oscurantismo medieval, un monje franciscano, Guillermo de Occam (u Ockham) encendió una pequeña luz que marcó el camino a seguir, con una idea simple pero filosa como una navaja separó a la ciencia de la teología e inició el camino de una filosofía libre y abierta a la razón, esta idea es conocida como el "Principio de economía de pensamiento de Occam" o "La navaja de Occam" y durante cinco siglos y medio ha sido un pilar de la metodología científica demostrando su valor metodológico.

"Entia non sunt multiplicanda sine necesitate" (los entes no deben multiplicarse sin necesidad o no expliques por lo más lo que puedas explicar por lo menos) en una traducción un poco menos literal "es soberbia hacer con más lo que se puede hacer con menos", en términos más actuales podíamos decir que de las explicaciones posibles la más simple es la correcta.

En términos de creación de modelos para explicar fenómenos, es decir de modelos científicos, no es necesario demostrar que un modelo es incorrecto, sino que basta con explicar el mismo fenómeno de una manera más simple o un conjunto más amplio de fenómenos con un modelo igual de complejo, veamos un ejemplo.

Los antiguos alquimistas explicaban la pérdida de peso de las sustancias que se quemaban con la existencia del "flogisto" que era como el "alma" de dichas sustancias y que visiblemente se desprendía durante la combustión en forma de humo, pero como los metales ganaban peso, entonces se justificaba diciendo que el flogisto de los metales tenía peso negativo. Antoine-Laurent de Lavoisier (francés 1743-1794) padre de la química, aceptó los resultados de los experimentos, pero no la explicación y propuso un modelo que definía toda combustión como una oxidación, el humo como bióxido de carbono, y en el caso de los metales se produce un óxido metálico que desde luego pesa más que el metal puro.

En este ejemplo podemos apreciar el valor de un modelo más simple para explicar un fenómeno, en este caso la oxidación y cómo un solo elemento, el oxígeno sustituye a un ente complejo como es el flogisto que en unas ocasiones tenía un peso positivo y en otras negativo. El modelo de Lavoisier, hasta hoy vigente es un ejemplo de la aplicación de la navaja de Occam.

Es importante comprender que el principio de economía de pensamiento o navaja de Occam es un principio filosófico que debemos aplicar a nuestro proceso de razonamiento de una manera permanente para lograr un razonamiento más lógico y con una mayor probabilidad de acierto es decir de acercarnos más a la realidad objetiva que es la que conforma el universo en el cual vivimos.

En muchas ocasiones nos enfrentamos a fenómenos que aún no podemos explicar de manera satisfactoria con los modelos científicos existentes, debemos resistir la tentación de aceptar modelos pseudo científicos que proporcionan explicaciones satisfactorias a estos fenómenos, pero nos alejan de la objetividad científica que debe regir nuestro pensamiento.

Las Principales Teorías Económicas explicadas con vacas

Socialismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te obliga a darle 1 a tu vecino.

Comunismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te DA algo de leche.

Fascismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te VENDE algo de leche.

Nazismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te dispara en la cabeza.

Burocracia: Tú tienes 2 vacas. El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.

Capitalismo tradicional: Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas. Vendes las vacas y ganas dinero. Luego te jubilas rico.

Capitalismo moderno: Tú tienes 2 vacas. Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco. Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tu tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.

Economía japonesa: Tú tienes 2 vacas. Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche. Pero no te haces rico. Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados. Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.

Economía alemana: Tú tienes 2 vacas. Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años, coman una vez al mes y se ordeñen solas. Nadie cree que tenga ningún mérito.

Economía rusa: Tú tienes 2 vacas. Cuentas y tienes 5 vacas. Vuelves a contar y te salen 257 vacas Vuelves a contar y te salen 3 vacas. Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.

Economía china: Tú tienes 2 vacas. Tienes a 300 tíos ordeñándolas Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera. Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.

Capitalismo americano: Tienes dos vacas. Vendes una y fuerzas a la otra a producir la leche de cuatro vacas. Te quedas sorprendido cuando ella muere.

Economía iraquí: Tú no tienes vacas. Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país. Tú sigues sin tener vacas.

Economía india: Tú tienes 2 vacas. Las pones en un altar para adorarlas. Después sigues comiendo arroz al curry.

Economía suiza: Hay 5000000000 vacas Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.

Economía francesa: Tú tienes 2 vacas. Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta violenta y cortas todas las carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.

Economía neozelandesa: Tú tienes 2 vacas. La de la izquierda te parece cada día más atractiva

Capitalismo italiano: Tienes dos vacas. Una de ellas es tu madre, la otra tu suegra, ¡¡maledetto!!!

Capitalismo británico: Tienes dos vacas. Las dos están locas.

Economía española: Tú tienes 2 vacas, pero no tienes ni idea de donde están. Pero como ya es viernes, te bajas a desayunar al bar que tienen el Marca. Si acaso, ya te pondrás a buscarlas el miércoles después del puente de San Aniceto.

La teoría del Cisne negro

Poco duda existe al respecto: los mercados libres producen mejores resultados para todos que los mercados intervenidos por los gobiernos. El argumento teórico para probarlo ha estado basado en la libertad y los incentivos de beneficio que esos mercados crean. La prueba real ha sido la comparación de bienestar entre países liberales y socialistas.

Un libro reciente, titulado El Cisne Negro, sin embargo, arroja dudas al respecto. Su autor, N. N. Taleb sostiene que tanto los seguidores de Marx como los de A. Smith están equivocados. Los partidarios de Marx erraron de principio a fin: los mercados libres si dan mejores resultados que los reglamentados por los gobiernos. Y los seguidores de Smith erraron por otra razón.

Ellos creyeron que eran los incentivos personales los que producían esos grandes resultados, pero según Taleb, los producen por otra razón: dentro de los mercados libres se dan más intentos que dentro de los mercados intervenidos, es decir, las personas se vuelven más creativas y aventuradas. Y, con más ensayos y errores, se tienen más adelantos que producen progreso… incluyendo invenciones imposibles de prever, mucho menos de planear centralmente.

Creo que Taleb exagera el punto y olvida que si las personas se vuelven más creativas en un sistema liberal y por ello desarrollan más invenciones, todo eso es posible porque tienen los incentivos para realizar iniciativas. Pero incluso con ese olvido, el autor tiene un punto a su favor en varios sentidos. El principal de ellos es el de la imposibilidad de predecir el futuro de personas libres.

El libro, que no creo que hay sido aún traducido al castellano (Taleb, Nassim [2007]. The black Swan: The impact of the highly improbable. New York. Random House. 9781400063512), coloca en la mesa un tema fantástico, a pesar de dedicar demasiado espacio a asuntos irrelevantes: nuestro mundo tiene una buena dosis de sucesos aleatorios, imposibles de prever al menos con las herramientas actuales.

Esos sucesos aleatorios son los que llama cisnes negros. Siempre se pensó que los cisnes eran blancos. Eso era lo que indicaba la experiencia de todos. Nunca nadie esperó encontrar cisnes negros hasta que ellos fueron descubiertos en otros lugares y sin que se intentará probar nada al respecto. Todo fue una casualidad alcanzada cuando se trabajaba en otras cosas.

Así se descubrió el aire acondicionado, también la penicilina y el Viagra. Quizá el ejemplo más obvio del descubrimiento accidental fue el viaje de Colón. Mucho de nuestro mundo, por tanto, es imposible de predecir y esto es lo que hace imposible la planeación económica que tantos gobiernos implantan. Más aún, a más intervención gubernamental, menos adelantos porque hay menos intentos de las personas.


La vida está llena de cisnes negros, eventos imposibles de prever. Hay cisnes negros buenos, como descubrimientos de medicinas y nuevas tecnologías. Pero también hay cisnes negros malos, como los atentados terroristas y las guerras.

Estos eventos se salen de las mediciones tradicionales que son las enseñadas en universidades y las aplicadas en negocios. Aunque existen herramientas para estudiarlos, ellas suelen ser puestas de lado y eso es lamentable.

El tema bien vale una segunda opinión. Primero, es un argumento en favor de la libertad humana y, por tanto, en contra de los sistemas intervencionistas. Pero, segundo, nos hace ver que mucho de nuestra realidad es vista de la manera equivocada: en un casino se conocen las probabilidades de ganar y perder, pero el mundo no es un casino con probabilidades conocidas.

Pensar que algo no va a suceder porque es poco probable es una de las mayores fallas que podemos cometer. Esa es la mentalidad que predijo que en el mundo sólo habría unas diez muy grandes computadoras porque no se necesitaban más. Si pudiera predecirse cuándo llegará el ladrón, o cuando se tendrá un incendio, o cuándo sucederá una guerra, nuestro mundo sería muy diferente. Los resultados de la libertad no pueden planearse desde una oficina central en la capital de un país por parte de burócratas que piensan en modelos económicos.

Relación entre los bonos americanos y las Materias Primas

Las commodities continúan mostrando un positivo comportamiento y apuntan hacia mayores rentabilidades. El petróleo marcó la semana pasada su precio más alto superando los 70 dólares por barril, aunque luego se retrajo.

Los principales jugadores económicos del mundo ya están proyectando una subida de las materias primas en general, no solo por los flujos especulativos sino por una incipiente recuperación que ven algunos.

En este escenario, existe una tendencia que podría estar adelantando un escenario inflacionista y un factor bajista para el dólar. Esto podría favorecer el incremento de flujo de capitales hacia los mercados de materias primas.

Esto también tiene que ver con un comportamiento de los bonos del tesoro estadounidense a largo plazo, cuyos tipos de interés continuaron su escalada alcista. Esta subida abrupta de las tasas conlleva una caída en el mercado de bonos, que afectaría no sólo a la cotización del dólar, sino que también sería un problema para todos los países tenedores de deuda americana, especialmente para China y Japón, los mayores tenedores de estos activos.

Con una devaluación de la moneda norteamericana, los principales beneficiados serían aquellos activos que se nominan en esa moneda, que aumentarían su valor. Entre estos activos encontramos a las Materias Primas.

Por qué es razonable ser anticapitalista

El hombre siempre hizo la guerra; el hombre es fundamentalmente egoísta; el capitalismo siempre existió y siempre existirá; no obstante sus defectos, el sistema capitalista es el menos malo de los sistemas; el capitalismo es el único modelo que ha demostrado sus aptitudes. Todas las demás sociedades acabaron en catástrofes. Estas afirmaciones. que se escuchan por doquier, y desde hace mucho tiempo cumplen una función muy precisa: anular cualquier debate serio, cualquier análisis crítico y cualquier propuesta alternativa al modelo económico en el que vivimos. Aceptar estas afirmaciones nos impide ver lo fundamental: vivimos en un mundo basado en la explotación, la pobreza y las desigualdades. Vivimos también en un mundo que está inmerso en una crisis global, planetaria, sin precedentes en la historia de la humanidad. Estas afirmaciones, al llevarnos a un repliegue sobre nosotros mismos y al fatalismo, nos impiden también devenir ciudadanos responsables que ponen sus energías e inteligencias al servicio de un proyecto emancipador. Si queremos luchar de la manera más eficiente posible contra la injusticia social, es necesario deconstruir, combatir y superar estas aseveraciones. que no son más que antífrasis e ideas preconcebidas. Es necesario aceptar que la humanidad debe encontrar los medios para avanzar en forma concreta por otra vía que no sea la del capitalismo. No será nada fácil. El camino será largo y con múltiples obstáculos, pero es la única solución si queremos construir ese otro mundo posible, socialmente justo y respetuoso con la naturaleza. Hoy en día ser anticapitalista, es urgente, necesario y razonable.

1.Ser anticapitalista, es sencillo, coherente y moralmente justo

En primer lugar, ¿qué significa ser anticapitalista? Según el diccionario, es anticapitalista |1| él o la que se opone al capitalismo. Pero ¿qué es el capitalismo?. Es un modelo económico y social cuyos valores fundamentales son: el lucro, la propiedad privada de los medios de producción, la competencia, y el crecimiento económico.

Efectivamente, ser anticapitalista es muy simple: sólo es estar en contra de que el lucro, la propiedad privada de los medios de producción, la competencia, el egoísmo y el crecimiento económico constituyan los valores fundamentales que determinan nuestras sociedades humanas.

Ser anticapitalista no es lo mismo que ser comunista, leninista, estalinista, trotskista, anarquista, u otros «-istas» de este tipo. Ser anticapitalista no significa «defender» regímenes tales como el de la Unión Soviética de Stalin, el de Camboya de Pol Pot, el de la China de Mao o el de la China actual. Ser anticapitalista tampoco significa rechazar el «progreso» y vivir de manera miserable negándose a aceptar todo lo que proviene de esta sociedad. Vivir en un sistema y estar en contra de éste, no es lo mismo ni tampoco es incompatible.

Ser anticapitalista es pensar que estos valores (lucro, propiedad privada, competencia y crecimiento) no deben ni pueden constituir la base de una sociedad socialmente justa, respetuosa de la naturaleza, solidaria y emancipadora para la humanidad.

2.El sistema capitalista no logró mejorar la vida de la gente

Del lado de los defensores del capitalismo, a menudo se oyen afirmaciones tales como: Evidentemente, el capitalismo no es perfecto, ningún sistema lo es. Pero no hay que olvidar que el capitalismo ha permitido una mejora de las condiciones de vida para millones de personas. Por ejemplo, la gente nunca había llegado a una edad tan avanzada. Tampoco olvidemos que es gracias al capitalismo que millones de personas pudieron acceder a tecnologías tales como la televisión, la aviación, los coche, los teléfonos móviles, Internet.

No se puede negar que hay una parte de verdad en esa afirmación pero es muy pequeña, casi minúscula. ¿Por qué? Debemos comenzar por recordar que la mayoría de las riquezas de las que algunos de nosotros/as se benefician se crearon sobre la base de la explotación de los pueblos y del saqueo de sus recursos naturales. ¿Cuál ha sido el precio pagado por permitir a una minoría de seres humanos «beneficiarse» o «gozar» de un nivel de vida elevado y del pretendido «progreso»”? ¿Cuántas guerras, cuántos crímenes contra la humanidad, catástrofes humanas y ecológicas han sido necesarias para llegar a tal «progreso»?

Por otra parte, el capitalismo está vigente en casi todas las economías del planeta y se ha mundializado, o sea, todas estas economías están interconectas. Eso implica que un balance serio del capitalismo sólo puede hacerse a escala mundial y hay que plantearse la pregunta: ¿cuántos seres humanos se han beneficiado y se benefician realmente de este sistema?. Recordemos aquí que según el Banco Mundial más de la mitad de la humanidad vive en la pobreza. Para estos 3.000 millones de seres, la preocupación no es la televisión, Internet u otros bienes tecnológicos. Se trata de trabajar 12 horas al día, 7 días a la semana, para conseguir los recursos suficientes para que la familia sobreviva, simplemente para no morir. Y si hablamos de «llegar a una avanzada edad», no hay que olvidar que todos los informes de Naciones Unidas muestran que la esperanza de vida retrocedió en varios países llegando, por ejemplo, a 41 años en la Republica Democrática del Congo.

En el Sur como en el Norte, la mayoría de los ciudadanos, movimientos sociales e instituciones internacionales admiten que la situación actual es inhumana e intolerable. Millones de seres humanos no pueden satisfacer sus necesidades fundamentales. Les falta agua potable, comida en cantidad suficiente y alojamiento decente, y tampoco tienen acceso a la sanidad y a la educación. Por lo tanto, el sistema capitalista no consiguió mejorar la vida de la gente ni poner fin a las grandes plagas que hacen sufrir a la humanidad. Peor aún, en los últimos treinta años, es decir, desde la implantación del capitalismo neoliberal, la situación se ha degradado tanto en el Norte como el Sur del planeta. Al considerar la situación desde un punto de vista global, el balance del capitalismo es sumamente negativo.

3.La crisis a la que nos enfrentamos es, ni más ni menos, una crisis del sistema capitalista

La situación (social, económica, ecológica...) actual es pésima, ya que se ha ido deteriorando en el curso de estos últimos treinta años, y esa es la realidad que se debe tener en cuenta. Además, hay que plantear otra pregunta fundamental: ¿Cómo evolucionará la situación a corto o mediano plazo? ¿En que dirección vamos? ¿Hacia una mejora o hacia un empeoramiento? Sin ser adivino, la respuesta a esta pregunta es bastante evidente. Es dolorosa pero debemos aceptarla de forma honesta y sin caer en el catastrofismo: no solo existe el riesgo de que la situación continúe degradándose sino que puede llegar a que la mera supervivencia humana esté en peligro. Está claro que la humanidad debe enfrentarse con varias crisis de alcance planetario sin precedentes: crisis alimentaría, financiera, económica, ecológica, migratoria, energética, de civilización.

Cuando se investiga los pormenores de estas crisis, rápidamente se comprueba que no son el resultado de una «mala gestión» o de la ausencia de reglas, sino el producto de la naturaleza y de la lógica del capitalismo en sí. Un sistema cuyo único objetivo es el máximo de ganancia a corto plazo, cualesquiera sean las consecuencias sociales y ecológicas provocadas. Este análisis nos ofrece una razón suplementaria para ser anticapitalista, y buscar, encontrar e implementar soluciones que se enmarquen en un proceso de ruptura contra este sistema y que, por lo tanto, coloquen la satisfacción de las necesidades fundamentales en el centro de todas las opciones políticas y económicas.

4.No se puede humanizar el capitalismo

Otra cuestión muy importante es saber si el capitalismo es capaz de revertir esta tendencia. Según el discurso dominante deberíamos hacer razonable un capitalismo que se habría vuelto loco. La crisis financiera seria el resultado de un comportamiento inaceptable de algunos capitalistas y por lo tanto se trataría de «salvar al capitalismo de los capitalistas». Para revertir la tendencia actual y salir de la crisis, deberíamos volver a fundar el capitalismo, humanizarlo, volviendo a una mayor regulación.

Ahora se ha producido un cambio en relación con los discursos neoliberales de estos últimos treinta años. Pero hay que tener cuidado en no confundir los discursos con la realidad. Las intervenciones del Estado en la economía, como por ejemplo los planes de salvataje del sector financiero no tienen como objetivo defender a las clases populares, sino salvar el sistema capitalista para reanudar el crecimiento y, en consecuencia, restaurar los beneficios de los capitalistas. Se trata de gestionar la crisis regulando el sistema en forma provisional para evitar la quiebra total, para luego repartir sobre las mismas bases de siempre. Las posibilidades de que consigan relanzar el crecimiento son escasas. Todas las cifras y todos los informes de las instituciones internacionales indican que, sin un cambio radical, entraremos en una crisis profunda y larga. La bancaria y financiera prosigue; la económica se ha generalizado. La crisis es ahora mundial.

En todo caso, en el marco de la actual correlación de fuerzas, no hay ningún gobierno que ponga en el orden del día un cambio de sistema. No lo ha hecho hasta ahora y no se prepara para hacerlo. Lo que los gobiernos si preparan (y ya lo han comenzado) es hacer pagar la crisis a los trabajadores y a los pueblos. Se trata de aplicar la receta habitual, o sea, la privatización de las ganancias y la socialización de las perdidas. Para ellos la cuestión se resuelve en esperar que la crisis termine y que los negocios resurjan. ¿Es eso fundar de nuevo el capitalismo? ¿Es eso lo que queremos? Algunas reglas limitadas, un poco de intervencionismo, discursos sobre la necesidad de acabar con los paraísos fiscales. Sin embargo, ninguna medida enunciad es verdaderamente apremiante para evitar lo peor en este momento, sino para recaer en una crisis aún mas profunda en los próximos años.. Y decimos: ¡No!

En una perspectiva de largo plazo no es posible humanizar o racionalizar el capitalismo. No hay un capitalismo «bueno» y uno «malo». La búsqueda de la ganancia máxima a corto plazo, la propiedad privada de los grandes medios de producción, la explotación sin limites de los trabajadores, la especulación, la competencia, la promoción del interés privado individual en detrimento del interés colectivo, la frenética acumulación de riquezas por un puñado de individuos o las guerras son características inherentes al sistema capitalista. El capitalismo no tiene cara humana sino la de la barbarie. Al capital le importa poco la destrucción del planeta, que los niños trabajen, que la gente coma o no coma, que tenga una vivienda o no la tenga, que tenga medicinas cuando se enferme o una pensión cuando envejezca. No,. nada de eso le importa al capitalismo. Para enfrentar la crisis es necesario ir a la raíz del problema y poner en marcha lo más rápidamente posible alternativas para acabar con el sistema capitalista.

5.La utopía no es lo que se dice

El capitalismo no es capaz de realizar esta «alternativa», puesto que no puede garantizar la satisfacción universal de las necesidades humanas fundamentales. El capitalismo no puede y no quiere implicarse en los grandes desafíos sociales y ecológicos de nuestra época. Una vez aceptada esta idea, lo lógico es plantearse el abandono del capitalismo y la construcción de otro modelo. Y es en este instante que el combate contra la ideología capitalista empieza realmente. En efecto, la gran victoria del capitalismo es haber logrado inculcado en la mayoría de las mentes la idea de que otro modelo no sólo es imposible sino, y sobre todo, es muy peligroso.

“No hay que soñar. El capitalismo siempre existió y siempre existirá. Siempre hubo guerras y siempre las habrá. ¡Siempre hubo pobreza y desigualdades y siempre la habrá! Los que pretenden lo contrario son utopistas. Hay que mirar la verdad de frente: el hombre es fundamentalmente egoísta y desde la noche de los tiempos siempre ha buscado el lucro y el capitalismo lo asume. El capitalismo es el orden natural de las sociedades humanas. Crear otro modelo en el cual se compartiera todo no es sólo impensable sino que conduciría automáticamente a una catástrofe. Basta con mirar lo que pasó en Rusia con sus 100 millones de muertos para estar convencido de esto.”

A primera vista, estas ideologías tienen una coherencia de conjunto e impregnan de tal manera nuestra vida cotidiana que no es nada fácil luchar contra ellas. No es fácil pero es posible y es necesario hacerlo.

Primero: Es necesario recordar que el capitalismo, bajo su forma actual, existe desde hace apenas tres siglos. En todos los continentes, se desarrollaron civilizaciones durante los milenios precedentes que no conocieron el capitalismo. No siempre existió, nació en los intersticios de la sociedad feudal hace una decena de siglos y llegó a dominar la escena occidental en su forma industrial desde hace tan sólo dos. En otras partes del mundo, su imposición fue posterior. Por lo tanto, sólo representa una parte mínima en la historia de nuestra humanidad. El capitalismo no ha existido siempre y no existirá para siempre. Por otra parte, se trata de la pura supervivencia de la humanidad. Y ésta puede organizarse de otra manera, sin el capitalismo.

Segundo: Como fue creado por el hombre, se puede decir que el capitalismo es un modelo humano. Pero, sobre todo, es necesario agregar que el capitalismo es inhumano, ya que alimenta todo lo que hay de más negativo en el hombre: competencia, egoísmo, individualismo, etc. No hay que equivocarse, la competencia y el egoísmo, a escala individual y en forma moderada, no tienen nada de malo y hasta pueden tener algunos aspectos positivos. Hay egoísmo en cada uno de nosotros, nadie puede negarlo, pero también hay solidaridad y altruismo. Y es eso lo más importante: ¿vivimos en una sociedad que alimenta y refuerza la solidaridad y la cooperación o en una sociedad que lo hace para la competencia y el egoísmo? En forma más general, hay que preguntarse si el egoísmo y la búsqueda del beneficio, que son la base del sistema capitalista, pueden ser los motores de la construcción de una sociedad socialmente justa, respetuosa de la naturaleza, solidaria y emancipadora para la humanidad. ¡Claro que no!

Tercero: Hay que afirmar rotundamente que la sociedad que debemos construir no debe, en ningún caso, parecerse a las experiencias llamadas socialistas del siglo XX. Si bien los regímenes estalinistas en el bloque soviético, de Pol Pot en Camboya o de la China de Mao son experiencias traumáticas que se deben criticar con energía y seriedad, no hay que olvidar que sistemáticamente han sido subestimados los factores externos en la explicación de los fracasos de experiencias socialistas anteriores. Es evidente que un sistema socialista, es decir, un sistema que pone las necesidades sociales por encima de las del capital, entra en contradicción con los intereses de los capitalistas. Si se tuviera la certeza de que un modelo basado en la cooperación y el intercambio no puede funcionar, entonces ¿por qué las potencias capitalistas han dedicado tanto tiempo, energía y dinero para combatir ideológicamente, desestabilizar políticamente, ahogar financieramente y derrocar militarmente los regimenes que querían avanzar por ese camino? ¿Por qué Patrice Lumumba en el Congo, Salvador Allende en Chile, Mossadegh en Irán y Thomas Sankara en Burkina Faso fueron asesinados por las potencias del Norte? Lo hicieron porque estos dirigentes querían aplicar políticas que iban contra la lógica del lucro. ¿Por qué Mobutu, Pinochet, el Shah de Irán o Compaoré fueron apoyados técnica y económicamente durante más de treinta años? Porque aceptaban mantener un sistema basado en la transferencia de riquezas de las clases trabajadoras hacia las clases capitalistas.

¿Y acaso Adolf Hitler, Benito Mussolini, el régimen expansionista y militarista japonés (de antes y durante la segunda guerra mundial), el general Franco, el general Salazar, el régimen del apartheid no eran adeptos entusiastas del capitalismo? Fueron responsables de decenas de millones de muertos.

Por fin, a los que afirman que pensar otro modelo y actuar para implementarlo no es realista, hay que contestar simplemente que lo que no es realista es pensar que la humanidad podrá seguir viviendo dentro del actual modelo. Recordemos que el balance del capitalismo habla por sí solo: no ha traído más que pobreza, desigualdades y un planeta exhausto. Por consiguiente, es necesario y urgente abandonar este modelo e inventar otro. Otro modelo es posible y hay que pensar en forma colectiva en cómo ponerlo en marcha. Es una afrenta a la creatividad humana pensar que no somos capaces de hacerlo. La humanidad necesita una utopía que en vez de ser un freno sea un motor para romper con la lógica de la fatalidad y proponer medidas concretas, aquí y ahora, y al mismo tiempo ofrecer perspectivas interesantes para la colectividad humana.

6.Hay que reinventar el socialismo del siglo XXI

Frente a las experiencias dramáticas del socialismo real del siglo pasado, la sociedad por construir, que podría llamarse socialismo del siglo XXI o ecosocialismo, debe constituir una respuesta profundamente democrática y autogestionada a las experiencias negativas del pasado. Frente a esta crisis global del sistema capitalista, es necesario implantar políticas anticapititalistas, socialistas y revolucionarias que integren obligatoriamente la dimensión feminista, ecologista, internacionalista y antirracista. Hace falta articular estas diferentes dimensiones en forma coherente para que estén completamente integradas en los proyectos del socialismo del siglo XXI.

Es absolutamente posible garantizar la justicia social en Bélgica, en Europa y en cualquier parte del mundo. Es absolutamente posible avanzar hacia un modelo que, respetando la naturaleza, asegure que cada persona tenga una vivienda correcta, una alimentación de calidad, un trabajo decente y bien remunerado, protección social, acceso a la salud, a la educación y a los transportes. No obstante, se tiene que ir más lejos. Hay que instaurar una verdadera democracia. Por supuesto, la democracia política, donde los ciudadanos toman parte, en concreto, en las grandes opciones que determinan la naturaleza y al funcionamiento de nuestras sociedades. Pero también hace falta la democracia económica donde sea posible otro reparto de la riqueza, que se combine con un control de estas riquezas por parte de los y las que las producen, o sea, los trabajadores y las trabajadoras de las ciudades y del campo.

Pero eso no llegará solo. Hará falta que sea una elección consciente y colectiva. Por el momento es cierto que no hay fuerzas suficientes para derribar al capitalismo. Pero en todas partes del planeta y en diferentes escalas se ponen en marcha alternativas sociales, económicas, democráticas, originales y autogestionarias. Cada vez son más las personas que piensan que tenemos derecho a vivir en otro sistema que no sea el orden capitalista. Cada vez son más los que piensan que otro mundo no sólo es posible, sino que es necesario y urgente construirlo aquí y ahora. Como ciudadanos y ciudadanas del mundo, nuestra tarea es servirnos de esas experiencias concretas y luchar de la mejor manera para construir y organizar todas las fuerzas anticapitalistas.

Se trata de construir un modelo en el que las necesidades de la gente esté en el centro de las decisiones políticas. Un mundo en el que la cooperación, la ayuda mutua, el reparto y la solidaridad sean más importantes que la competencia y la competición. Un mundo donde haya espacio para el debate y en el que se haya dejado de considerar a los ciudadanos como unos ignorantes. Aunque no haya motivo para alegrarse de la crisis, puesto que golpeará (y ya golpea) a centenares de millones de personas, tanto en el Norte como en el Sur del planeta, ésta, no obstante, presenta una ventaja: bate en brecha todas las ideologías neoliberales y muestra la verdadera cara de los gobiernos que actúan sistemáticamente en interés de los ricos. Hace falta mirar a nuestro alrededor y reapropiarse la política. La política no son los gobiernos. La política no es complicada ni es un asunto de especialistas. La política somos nosotros, con nuestras diferencias, nuestros conocimientos, nuestra energía, nuestra creatividad y nuestra poesía.

7.La lucha no causa tristeza. Al contrario

Con injusticias tan grandes y nosotros tan débiles en relación con el poder, a menudo se escucha, particularmente entre los jóvenes que intentan cambiar las cosas, que la tarea es imposible y que, inevitablemente, el único resultado será entristecernos. No es cierto. Analizar el mundo en el que vivimos, tomar consciencia de su carácter profundamente injusto y tomar la decisión de luchar lo mejor que podamos contra esa injusticia es entender el lugar que debemos ocupar en la sociedad, y el papel que, con humildad, podemos tener. Esto, en lugar de entristecernos, debe permitirnos tomar consciencia de nosotros mismos y dar un sentido a nuestro pasaje por la tierra.

Hay que luchar. Reivindicar colectivamente medidas que van en contra de los intereses de los capitalistas y de los que los apoyan. Hará falta movilizarse y estar en la calle. Hará falta que los pueblos consigan de nuevo el control de su porvenir. La revolución se hará en la calle y en las urnas. Como Marx lo recuerda, les toca a los pueblos liberarse por sí mismos y para si mismos. El camino será largo y lleno de obstáculos. El modelo que queremos quedara como un proceso inacabado lleno de contradicciones, de fracasos, pero también de alegrías y de victorias Sin embargo, el camino es tan importante como el ideal que queremos alcanzar. Y no es que porque vamos a contracorriente que caminamos en la mala dirección. Marx nos dice que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases.

Nadie necesita la certeza de la victoria para emprender (una lucha) ni de alcanzar el éxito para perseverar (en ella).

por Olivier Bonfond

Barra libre de dinero: el BCE concede 442.240 millones a más de 1.000 bancos europeos

La autoridad monetaria abre el grifo a más de un millar de bancos europeos a tipo fijo del 1% y vencimiento en un año.

Histórico. El Banco Central Europeo (BCE) adjudicó hoy a los bancos comerciales de la zona del euro 442.240 millones de euros (623.559 millones de dólares) por un periodo de un año y a un tipo de interés fijo del 1 por ciento. El BCE informó hoy de que en su primera operación de refinanciación con un año vencimiento (exactamente 371 días) participaron 1.121 bancos, un número extremadamente alto.

Con esta medida extraordinaria el BCE quiere facilitar a los bancos comerciales que concedan créditos a largo plazo y de este modo apoyar la reactivación de la economía de los países del euro, que atraviesa la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial. La operación se liquidará mañana y vencerá el 1 de julio de 2010, cuando los bancos comerciales de la zona del euro deberán devolver el efectivo al BCE. Los mercados financieros habían esperado con expectación esta operación de refinanciación con unas condiciones tan favorables para financiarse: un tipo de interés de tan sólo el 1 por ciento y durante un período de un año.

El resultado de la subasta se ha situado dentro de los pronósticos de los analistas. El BCE anunció a comienzos de mayo que iba iniciar operaciones de financiación a plazo más largo con vencimiento a un año. Hasta ahora, el vencimiento máximo de las operaciones de refinanciación a largo plazo del BCE era seis meses. Esta medida apoyará especialmente a España debido a su sistema hipotecario, ya que la mayor parte de las hipotecas se fijan al tipo del Euribor a doce meses, la tasa a la que los bancos se prestan dinero entre ellos durante este período.

El 91 por ciento de los créditos hipotecarios a los hogares se fija en España en referencia al Euribor a doce meses y en Finlandia, incluso más, el 96 por ciento, según cifras del BCE. El Euribor a doce meses se situó hoy en el 1,57 por ciento, frente al 1,585 por ciento de ayer. Esta nueva inyección de liquidez contribuirá a que baje el Euribor a doce meses y por lo tanto a reducir los tipos de interés de las hipotecas de países como España.

Autor: Rubén J. Lapetra