Esto, como siempre será humo

Seamos serios, a parte de como excusa para rellenar de vez en cuando la página de sucesos los casos como el de Franns Rilles Melgar Vargas, inmigrante sin papeles, trabajador explotado por 700 euros al més en una panificadora de Real de Gandía en Valencia, que tras perder el brazo en un accidente laboral fue abandonado por Juan Rovira, su explotador, a 50 mts. del hospital y que jamás podrá recuperar su brazo porque fue tirado a al basura para hacer desaparecer las pruebas de tan vil conducta, no interesan ni a la prensa, ni por supuesto a la patronal de la prensa.

Y es que si no fuera por lo tremendo de la inhumanidad de las circunstancias que han rodeado a este atentado laboral el hecho de que un trabajador sin papeles sea explotado por 700 euros y trabaje de forma tan precaria que sufra un "accidente" que le haga perder un miembro no sería noticia alguna, como no lo es los miles de inmigrantes que diariamente son explotados por todos los rincones de nuestra tierra o los miles de trabajadores que todos los años sufren accidentes similares o incluso de peores consecuencias que el anterior, aunque no tengan la desgracia de toparse con un hijo de la gran puta como ese empresario ejemplar de Real de Gandía que se llama Juan Rovira y se vean abandonados a 50 mts. de un hospital desangrándose por donde antes hubo un brazo. Y no sería noticia porque de la precariedad real de la gente es de algo que no interesa hablar. No interesa a la patronal, no interesa al gobierno y no interesa a una sociedad acomodada que vive a costa la sangre y el sudor de los más desfavorecidos, de aquellos que lo perdieron todo o que nunca tuvieron nada. Y si además estos comportamientos vienen avalados por sentencias como la de la empresa "Robles y Santiago" por la que los propietarios de esta empresa que trataron de ocultar el "accidente laboral" que costo la vida a otro trabajador sin papeles (curiosamente también boliviano), el cual al parecer también era explotado en un régimen de cuasiexclavitud,ni siquiera tendrán que pisar la carcel el mensaje a la clase empresarial de nuestro pais es claro: "No seas gilipollas y aprovechaté que además de ser barato es impune".

Me pregunto cuanta sangre inocente tendrá que ser derramada todavía para que esta sociedad reaccione de una vez contra esta nueva trata de exclavos que es la imigración ilegal que nutre nuestra economía con la sangre de los desgraciados, el mayor crimen de nuestro tiempo.

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