"Autonómicas"

Está bien que la gente se inquiete por lo que cuestan los fichajes futboleros, pero eso es porque nadie nos explica cuánto cuestan las cadenas autonómicas. Al fin y al cabo, los fichajes los pagan los clubes, pero las autonómicas las pagamos usted y yo. ¿Y por qué hablar de las autonómicas? Por una elemental cuestión de justicia: bien está exprimir las cosas de RTVE hasta la consunción, pero el problema de la televisión pública, en España no es sólo RTVE, sino también las autonómicas, y de éstas no se habla jamás. Hace unos meses la patronal de las privadas (Uteca) daba a conocer los datos de una auditoría encargada a la consultora Deloitte. Balance: en 2007 las cadenas autonómicas perdieron 945 millones de euros y la previsión de pérdidas para 2008 superaba los 1.000 millones de euros. El presupuesto de las autonómicas para 2009 alcanza los 1.900 millones de euros; de ese dinero, 1.600 millones vienen del bolsillo de los ciudadanos. Según la auditora, “mantener las autonómicas tiene un coste medio por hogar de 119 euros al año en las regiones que cuentan con este servicio”. Los gobiernos autonómicos hacen mil contorsiones para maquillar estos datos, pero la verdad es que estas cadenas se han convertido en un pozo sin fondo. Un solo ejemplo: en Cataluña, en los últimos cuatro años, la Generalitat ha elevado el gasto en la Corporació Catalana de Radio i Televisió un 53%, frente al 18% que ha subido la dotación para Sanidad y el 23% de Educación. En Madrid, el aumento del presupuesto para Telemadrid en ese periodo fue del 24%, frente al 18% de Sanidad y el 12% de Educación (maticemos que para 2009, por la crisis, los dineros de la tele autonómica disminuían un 3%). A fecha de hoy, la deuda acumulada por las cadenas autonómicas se evalúa en torno a los 1.550 millones de euros. Para los del “plan antiguo”: casi un tercio de billón de las antiguas pesetas. Pero hay un problema casi mayor que el económico, y es el siguiente: ¿Para qué sirven exactamente las autonómicas? Es verdad que uno encuentra con frecuencia en sus parrillas programas muy estimables, pero eso no compensa los inconvenientes de unos medios demasiado sometidos al control político. Y cuando se habla de “control político” no hay que pensar sólo en el que ejercen los partidos que mandan, sino también en el que ejecutan los sindicatos: en Telemadrid, por ejemplo, es ya habitual encontrar la pantalla en negro porque los sindicatos, de izquierda, hacen huelga contra la presidenta autonómica, que es de derecha. Todo esto es perfectamente absurdo. Y la pregunta es: ¿a quién le interesa seguir manteniendo este agujero negro, políticos aparte?

Autor: José Javier Esparza

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