PSOE, Socialismo de derechas

Ya lo habréis visto en las noticias: a partir del 1 de enero de 2011, solamente podrán deducir de su declaración del IRPF el pago de una hipoteca aquellos que cobren entre 17.000 y 24.000 euros anuales. Lo han dicho de otra forma: solo desgravarán las rentas «más bajas» (en este mundo de eufemismos estúpidos, donde ya no hay viejos, ni niños, ni pobres, sino «los más mayores» —sic—, «los más pequeños» y «los más necesitados»).

La noticia no aclara si son euros brutos, así que yo lo entiendo de esa manera. Esto nos da, distribuido en 14 pagas anuales, un arco entre los que cobran unos 1.200 y unos 1.800 euros al mes. Si no me equivoco, los que cobran menos no tributan al fisco, así que no deben preocuparse por ello (aunque sí por cómo demonios se puede vivir con menos de 1.200 euros al mes, claro). En principio, la medida tiene su lógica. En un estado social, deben pagar más los que más dinero cobren, para proporcionar con sus impuestos los servicios que los ciudadanos con los sueldos menores no puedan pagarse.

Pero tengo dos pegas. La primera es que no puedo aceptar que un sueldo de más de 1.800 euros al mes, al precio que están tanto la vivienda como otros artículos de primera necesidad, no esté considerado una «renta baja». Sí, ya sé que hay mucha gente que no cobra eso ni de lejos, pero mal de muchos es consuelo de tontos. He visto demasiadas hipotecas de 1.500 euros al mes como para pensar que una persona que cobra 1.800 euros al mes —brutos, si no he entendido mal— no necesita una reducción de los impuestos. Si hace falta dinero, creo que un gobierno de izquierdas, quién lo pillara, no debería reducir las deducciones a los que ganan 2.000 euros al mes, sino subir los impuestos a los que ganan, digamos una cifra, más de 5.000. Pero como este país es de locos, hipócritas y acomplejados, aquí todo funciona a la buena de Dios: el PP tiene miedo de subir los impuestos a los pobres, y el PSOE por su parte está aterrorizado ante la idea de subir los impuestos a los ricos. Total: van jorobando, con disimulo, al borrego que no despierta, aumentando los impuestos indirectos y creando de paso otros pseudo impuestos como el canon digital.

Mi segunda pega tiene que ver con una de las razones esgrimidas por el Presidente para este atropello: estimular la compra de viviendas, que últimamente no se venden ni a la de tres. Por eso ha puesto como límite la fecha de 2011: para que la gente se dé prisa. Así que, una vez nos hemos cargado la economía con la locura que le entró a la gente de comprar cuevas a precios Taj Mahal, en lugar de dejar que todos los lunáticos se estrellen, los precios vuelvan al redil del que no debieron salir nunca —si los españoles no hubiéramos sido tan locos y tan avariciosos— y las viviendas cuesten lo que deben costar, se asfixia al asalariado, se le amenaza y se le conmina a que compre una vivienda en el plazo que el Gobierno (supongo que asesorado por las corruptas constructoras) le concede, para evitar que los precios vuelvan a un margen razonable.

Estoy harto de este gobierno de derechas.

fuente: lalengua

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