La semana pasada, bajo este mismo título, publiqué un artículo explicando por qué estoy a favor de que suban los impuestos. Claro está que esta subida se debe aplicar a los más ricos, sobre todo en tiempos de crisis, porque de lo contrario, los impuestos no servirían para lo que sirven, que es para trabajar por la igualdad, sino para mantener el estado actual de las cosas. Y esto sería, por tanto, un despropósito, porque es el Estado quien debe conducir el exceso de riqueza de unos, hacia las carencias de otros, para poder hacer que ese niño sin grandes recursos, pueda tener derecho a una escuela, a un hospital y a unas ilusiones a lo largo de su vida.
Y vuelvo a sacar este tema, porque el PSOE acaba de retirar la enmienda que pretendía subir los impuestos a los más ricos por no haber llegado a un acuerdo con IU sobre el techo de gasto. En estos momentos, los acuerdos se deben hacer por la izquierda y no por la derecha, se trata de adelantar, como en la carretera.
Zapatero debe ser muy cuidadoso y perseverante en políticas socialdemócratas, ya que la gente no le ha votado para que haga lo que haría el PP inservible de Rajoy, y esta decisión es una decisión claramente de derechas. Ni siquiera el conservador de Sarkozy está aplicando todo su repertorio derechista, y ayer en su discurso ante la Asamblea y el Senado mostró su propósito de mantener un gasto público alto. Hay que matizar que en el mismo discurso, Sarkozy se negó a subir los impuestos. Pero resulta que el francés sí que es de derechas (Zapatero, que sepamos, no), y al mismo tiempo la presión fiscal en Francia sigue siendo más elevada que en nuestro país.
Por tanto, el Gobierno debe comprometerse con sus objetivos, especialmente cuando pueden disgustar a algunos, ya que eso determina la capacidad que tiene la política de hacer que las cosas cambien, demostrando además la firmeza y el compromiso de los gobernantes con sus proyectos políticos. Si desde el poder político se anda con miedos a disgustar a unos pocos, en lugar de favorecer a las personas normales, a la larga será peor. Cuando hay que enderezar las cosas y tomar cartas en cualquier tipo de asunto (como subir los impuestos), cuanto antes se emprendan, mejor, ya que antes llegarán sus frutos.
Así que, lo mismo que Zapatero es pertinaz al afirmar que no está en su programa abaratar el despido ni restringir derechos laborales, debe mostrarse así de determinante a la hora de defender realmente estos derechos, cosa que se hace a largo plazo con el dinero que se recauda. Sin una presión fiscal determinada, y unos impuestos progresivos, no se podrán garantizar realmente ninguno de estos derechos sociales en el futuro. Señor presidente, mire hacía las personas que con sus ideas e ilusiones han depositado sus aspiraciones de progreso en usted.
Alfonso Cortés González, es profesor de Comunicación Política y Publicidad en la Universidad de Málagas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario