La crisis y la subida de impuestos

Es demagógico plantear la bajada de impuestos como una solución a una situación de crisis (no es una solución a nada), lo que hay que hacer es aumentarlos. En Suecia, hace años, la población se mostró contraria a la intención de la derecha de bajar los impuestos, ya que esa bajada, viene irremediablemente acompañada de una peor calidad de los servicios públicos, y eso le costó a la derecha no poder acceder al gobierno. En nuestro país, el PP con Rajoy a la cabeza, que vive en la política de hace 30 años con Thatcher y Reagan, juega a aprendiz de mago, y nos quiere vender la moto de que con menos ingresos se van a facilitar los mismos servicios. Eso clara y llanamente es imposible, y es una gran irresponsabilidad el planteárselo a la gente.

Me parece totalmente razonable que suban los impuestos, y no sólo en tiempos de crisis, ya que los impuestos dan fuerza al Estado, y son necesarios para poder vertebrar un sistema de salud solvente, una educación competitiva, y favorecer por tanto la igualdad de oportunidades. Al mismo tiempo, con un Estado débil, es muy difícil garantizar los derechos. Cualquier derecho que ostentamos, necesita ser protegido por las administraciones, de lo contrario no podríamos ejercerlo, y esto, cuesta dinero. Pongamos como ejemplo el derecho a la libertad de expresión. Si no hubiese unas leyes y unos mecanismos que nos protegieran en el uso de ese derecho, los poderes fácticos, o alguien más fuerte físicamente que yo, me usurparía ese derecho legítimo, y ganado después de muchas luchas.

En este sentido, todos tenemos claro que los impuestos son necesarios y útiles; la cuestión está ahora en qué tipo de impuestos subimos (o bajamos) en cada circunstancia.

El momento que nos toca vivir actualmente es de crisis económica, que la sufren en mayor medida las personas con menos recursos, que dependen del subsidio al desempleo, y que temen que se les agote esta fuente de ingresos antes de que encuentren un trabajo nuevo. En esta coyuntura, que conocemos de sobra, se firman contratos multimillonarios en el fútbol, y hay un montón de directivos y grandes empresarios a quienes esta crisis ni siquiera les está soplando las mejillas.

El Gobierno de España acaba de aprobar la subida del impuesto sobre el tabaco, y sobre los hidrocarburos (y está estudiando en subírselo a los altos directivos con contratos blindados). En principio, no me parece mal la medida recién aprobada, aunque creo que se debería definir más como un partido de izquierdas, y ello consiste en que pague más quien más tiene, y no todos igual (el rico paga lo mismo por su tabaco o su gasolina que quien no lo es).

En consecuencia, me gustaría que se plantease la posibilidad de subir el IRPF sobre todo a los más poderosos; también volver a recaudar el impuesto sobre el patrimonio, y por qué no, ya que el fútbol genera tanto dinero, se podría proponer un impuesto nuevo a la compra y venta multimillonaria de estos astros del balón. Total, sin impuesto o con él, el Madrid ficharía a Kaká de todas formas, y el aficionado lo vería golear en la pantalla de su salón de la misma manera. La única diferencia: nos beneficiaríamos todos indirectamente de ese tráfico ostentoso de personas que se traen entre manos los jefes del balompié.

Alfonso Cortés González, es profesor de Comunicación Política y Publicidad en la Universidad de Málaga.

0 comentarios: