"CUANDO UN BAJISTA EMPEDERNIDO SE VUELVE ALCISTA… LAGARTO, LAGARTO. HAZ LAS MALETAS Y VUELA"

La primera vez que supe de un asunto como éste fue leyendo un libro, un manual de Bolsa del mítico André Kostolonay, gran especulador en Bolsa, varias veces arruinado por apuestas fallidas, pero muerto inmensamente rico, con varias propiedades y haciendas repartidas por todo el mundo. Kostolany escribía que "uno de los mejores indicadores de tendencia de mercado es cuando un bajista empedernido se vuelve alcista, y no al revés. Cuando alguien que ha estado en contra de la tendencia del mercado durante mucho tiempo tira la toalla y se incorpora a la tendencia, lo peor por llegar está próximo. O sea, hay que salir corriendo del mercado". Lo mismo sucede con los gafes. Conocí hace años a determinados asiduos al parqué de la Bolsa de Madrid que valor que tocaban, valor que te recomendaban (chivatazos) valores o valores que caían de bruces. En un fenómeno poco frecuente, he coincido en los últimos días con un bajista empedernido, que se ha convertido en alcista sin remisión, ha comenzado ahora a adorar el becerro de oro, y a un viejo gafe que me recomendó un valor y ese mismo día se pegó un tortazo fenomenal. Le parecerá una forma extraña de encabezar la Carta de hoy. Sepa, en cualquier caso, que en los 33 años que llevo en estas lides he comprobado que esto es cierto, real, tangible.

Recuerdo, por ejemplo, el movimiento errático por el parqué madrileño de un especulador de Bilbao en los años 80. Llegaba los lunes a Madrid y se hospedaba cerca de la Plaza de La Lealtad, al lado de la Bolsa de Madrid. El viernes a mediodía recogía sus bártulos y volvía a Bilbao. Al lunes siguiente, la misma operación. Estuvo cuatro augurando el fin del mundo de la Bolsa, el hundimiento, la sobrevaloración, el alza desmedida. Pero la Bolsa subía y subía. Eran los mejores 80.

En julio de 1987 dí una conferencia en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander. Un curso dedicado a la Bolsa y se me ocurrió disertar sobre el crash que podría llegar. Mi sorpresa fue enorme cuando al terminar mi disertación se aproximó a mí este especulador vasco. No esperaba que estuviera de asistente al curso y, mucho menos, su tono amenazador: "Moisés te has equivocado en tu puesta en escena. Sabes que llevo cuatro años vendiendo acciones a crédito (era lo que se podía hacer entonces) y, claro está, he perdido dinero a espuertas. Pero ahora he cambiado de idea. Creo que la Bolsa mantiene una tendencia al alza impoluta, muy clara. Estoy ganando, por fin, mucho dinero..."

El lunes siguiente lo vi, de nuevo, en el parqué madrileño. Y así todos los días hasta el crash de octubre de ese año, el crash de octubre de 1987, que colapsó las Bolsas europeas (no había medida de flexibilidad operativa como ahora para hacer cambios ). El colapso duró varias semanas. No volví a ver a este especulador. Años después alguien me dijo que había perdido toda su fortuna y la de su familia y que se dedicaba a la venta de vinos de Rioja. Un bajista empedernido convertido en alcista sin paliativos.

La semana pasada leí que Barry Knapp, estratega de acciones de Barclays Plc y el analista más bajista de Wall Street, ha elevado el precio objetivo del S&P a 930 puntos desde los 757 puntos anteriores, previendo un rebote en el crecimiento económico americano para el tercer trimestre (+0,95%) y para el cuarto trimestre (+1,9%). "La magnitud del rebote nos ha sorprendido -comenta este analista- fue el doble de lo que esperábamos en un principio. La historia sugiere que veremos una corrección de entre el 5 y el 10% desde lo máximos relativos alcanzados (esa corrección ya se ha producido), para volver a desplegar un nuevo tramo al alza".

¿No es sospechoso que uno de los bajistas más reconocidos del mercado se haya convertido a la religición alcista?

Autor:
Moisés Romero

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