El rey está preocupado. Quienes lo conocen lo saben y quienes no, podemos intuirlo y desearlo. No está preocupado por sus lentejas – si es que este señor come lentejas -, y tampoco por su puesto de trabajo. Está preocupado por lo único que le ha importado a los Borbones a lo largo de la historia: la Corona.
Está preocupado porque vaya donde vaya pocos le reciben ya con los brazos abiertos, y aumenta día a día el sonido cada vez más atronador de los silbidos y los abucheos. Ahora la contradictoria justicia española, que últimamente nos tenía acostumbrados a decisiones que nos hacían llevarnos las manos a la cara de la vergüenza, da la razón a quienes sonreimos y nos regocijamos cuando el pueblo le dice en la cara al Borbón lo que muchos pensamos, y a quienes el día que pase ante nosotros ese individuo al que hace 40 años un asesino dictador designó como sucesor, también silbaremos y abuchearemos.
Según el juez Pedraz, esas acciones ”están amparadas por la libertad de expresión y no pueden considerarse difamatorias, injuriosas o calumniosas, ni mucho menos que que propugnen el odio nacional”. Evidentemente, los republicanos no necesitamos que una decisión judicial nos dé permiso para abuchear a un personaje no electo por los ciudadanos para la Jefatura del Estado que ostenta, designado rey por Francisco Franco, que juró los principios del Movimiento Nacional, y que durante 30 años no ha dejado de ingresar una cantidad inimaginable de millones procedente del bolsillo de todos los españoles y españolas. El Borbón, quien vino a España con una mano delante y una detrás, hoy es uno de los monarcas más ricos del mundo.
Por eso, y mientras a los españoles no nos dejen la opción democrática de elegir a nuestro Jefe de Estado, nos queda la opción de gritarle a la cara lo que no nos dejan decirle en las urnas.
Autor: J.PARRA
Silbar al rey es decirle en la cara lo que no podemos decirle en las urnas
Publicado por
Camarasa
en
16:36
Etiquetas: República
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